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Utero embarazo

El útero es el órgano que más evoluciona durante la gestación, ya que aumenta de unos 6’5 centímetros a 32-33 centímetros y pasa de pesar unos 60 gramos a más de 1000 gramos al final del embarazo. El útero aumenta de tamaño, incluso al comienzo del embarazo, pero no se puede percibir a través de la pared abdominal hasta el final del primer trimestre, cuando comienza a levantarse por encima del límite de la pelvis.

El crecimiento del útero se produce por la acción de las hormonas (gonadotrofinas coriónicas, estrógenos y progesterona), y la capa muscular se desarrolla preparándose para el momento de la expulsión del feto durante el parto. También la capa interna, llamada endometrio, se modifica porque de ella se nutre el embrión al comienzo del embarazo.

Pero, después de dar a luz, el útero no tarda en ir volviendo a sus condiciones normales en el proceso denominado de involución uterina. Al principio del puerperio tiene unos 20 cm. de largo, 12 cm. de ancho y un espesor de 8-9 cm. El espesor de la pared del cuerpo es de 4-5 cm. Después de pocas horas del parto, el fondo del útero sube al nivel del ombligo, para volver a bajar a su posición normal después de pocos días.

Es bueno que masajeemos la zona intensamente para favorecer la involución uterina, así como favorecer los entuertos o contracciones postparto mediante a estimulación mamaria para favorecer un correcto sellado de los vasos sanguíneos al tiempo que va involucionando el útero: cada vez que el bebé toma pecho se libera la hormona oxitocina, que provoca contracciones en el útero.

El masaje abdominal postparto es realizado eficaz (y dolorosamente) por los profesionales médicos, que detectan con facilidad el nivel del útero y presionan para ayudarlo a involucionar. Es un masaje que podemos efectuar nosotras mismas tras el parto controlando la presión efectuada.

Inmediatamente después del parto el fondo del útero se toca a nivel de la cicatriz umbilical. Al tercer o cuarto día, a dos centímetros por debajo de aquella. A la semana, a nivel de la inserción superior del vello del pubis y al mes del parto ya no es posible reconocerlo por palpación abdominal.

Al término del parto, el cuello uterino no se distingue del cuerpo uterino. Después de un día, el cuello se ha reconstituido, pero el canal se ha dilatado, lo que permite el paso de gérmenes. Sólo después de un mes del parto el canal cervical vuelve a sus dimensiones originales.

Mediante esta regresión del útero hay cambios diversos en nuestro organismo:

  • El peritoneo se dispone en pliegues que, sucesivamente, desaparecen.
  • La musculatura se reduce considerablemente, gran parte de las fibras musculares formadas a causa del embarazo desaparecerán y las restantes vuelven a sus dimensiones normales.
  • También el tejido conectivo, que sufre un importante proceso hipertrófico durante el embarazo, vuelve a la normalidad.

Al empequeñecer, todos los residuos que quedan en el útero van siendo expulsados mediante los loquios, que en los primeros tres días están constituidos por sangre y vernix caseosa (loquios sanguíneos o rojos), evolucionando en su constitución, abundancia y color hasta pasar a tonos marrones-blanquecinos, disminuir y desaparecer alrededor de la tercera semana de puerperio.

Como resultado de la prolongada distensión de la piel del abdomen por el tamaño del útero y su rápida involución, las paredes abdominales quedan flácidas y blandas por algún tiempo. Pero en cuanto nos recuperemos físicamente en el postparto (un tiempo más si ha sido cesárea), podremos ejercitar la zona, fortaleciéndola para que vuelva a su estado anterior.

Más información | Salud Mujer, Wikipedia, La matrona
En Bebés y más | Los entuertos o contracciones postparto, Las revisiones del postparto, Después del parto, Las complicaciones del puerperio

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