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Una mamá lanza un crowdfunding para poder tener un parto normal
Parto

Una mamá lanza un crowdfunding para poder tener un parto normal

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Hace unas semanas publiqué un post rebatiendo las palabras de una ginecóloga que criticaba la opción de parir en casa defendiendo su papel de profesional hospitalario tradicional; el que todos conocemos, ese en que la mujer llega para parir y los profesionales se encargan de todo.

Semanas después publiqué otro post que confirmaba que muchas mujeres sufren en los hospitales un trato deleznable que hace que el parto, el que debería ser uno de los momentos más preciosos de sus vidas, acaben siendo un mal recuerdo, y que muchas tengan muchas dudas y miedos en caso de un nuevo embarazo.

Algo parecido le pasó a la mamá de la que hablamos hoy, que ha lanzado un crowdfunding para poder tener un parto normal.

La Marietta y su deseo de parir en casa

Su nombre es María y se la conoce en las redes como La Marietta, que es su nombre como ilustradora actualmente en paro, y ayer mismo publicó en el blog Más de la mitad una entrada en la que explicó su deseo y sus razones.

Después de un parto que no fue lo que esperaba, embarazada de su segundo bebé, ha decidido que no quiere jugársela de nuevo en un hospital, por el riesgo de que, una vez más, no tenga un parto normal.

Por eso ha escogido parir en casa. Algo que a muchos les parece insensato, pero que a ella no le da ningún miedo porque lo considera normal:

Sé que mucha gente lo considera una locura. Pero para mí es algo normal. Soy una mujer normal, con una vida normal: sin empleo actualmente, con un hijo de algo más de dos años, y con otro en camino.

Un primer parto 'no normal'

Su primer parto iba a ser, en teoría, un parto normal. Lo iba a ser porque ella hacía lo que se consideraba normal: ir a un hospital a dar a luz. Sin embargo, allí se dio de bruces con una realidad que no esperaba. Quería tener un parto natural, uno no intervenido, uno en el que ella fuera la que lo hiciera todo. Pero no fue así.

No fue así porque los profesionales decidieron realizar una monitorización continua que impidió que pudiera moverse, que pudiera cambiar de postura, que tuviera un poco de intimidad, que pudiera comer para tener fuerzas, bañarse para relajarse,...

Dicen los estudios, la evidencia, que la monitorización continua no conlleva beneficios ni a corto ni a largo plazo, y que al impedir libertad aumenta la probabilidad de cesárea y de parto vaginal instrumentalizado.

Esto fue lo que pasó. Sin poder moverse, con miedo a rebatir los argumentos de los profesionales, el parto se detuvo, el cuerpo dejó de hacer lo que ya sabe hacer de forma natural y los sanitarios tuvieron que intervenir para solucionar un problema que, muy probablemente, ellos mismos habían provocado:

Más de 7 horas de monitores, poca intimidad, cero empatía, de una habitación para otra, 20 horas de contracciones sin posibilidad de movimiento ni expresión, sin dormir… Y cuando una matrona me dijo: ‘¡Uy. Todavía no estás ni a la mitad!’, después del cuarto o quinto tacto vaginal, me derrumbé y pedí la epidural. Con ella, me administraron oxcitocina sintética para tener contracciones artificiales. Aún así el parto se estancó, y tras unas horas, me dijeron que tendrían que usar fórceps. Dije que no quería, y me dieron a entender que no había opción. Con los fórceps es inevitable la episiotomía, que tampoco quería.

Con las intervenciones perdió la intimidad, esa que desaparece cuando te empiezan a atender personas a las que ni siquiera conoces porque no se han presentado, y con las que no tienes más que la confianza de pensar que quieren lo mejor para ti. Sin embargo, se sabe de hace tiempo que la confianza es vital para tener un parto normal; confianza y seguridad, y para ello lo ideal es que una mujer se rodee de personas conocidas, en las que confíe plenamente, que puedan ayudarle a seguir adelante y creer en sus posibilidades.

Pero no fue la intimidad lo único que perdió, ni lo más importante. Perdió su parto, perdió el control. Ella ya no tenía nada que hacer allí. El parto ya no era de ella, así que solo esperaba conocer a su bebé y poder empezar, cuanto antes, a olvidar lo que estaba viviendo. Por eso ya no quiere volver a dar a luz de ese modo.

"Quiero sentir qué es parir"

Así que para lograrlo, la Marietta, María, inició hace unos días una campaña de Crowdfounding con el fin de poder tener un parto normal. Y para ello dará a luz en casa, no por ideología, que también, sino porque lo considera ya como una necesidad vital; la necesidad de saber, de sentir, qué es parir. O al menos intentarlo.

Os dejo con un vídeo en que María lo explica:

Pero, ¿esto no es peligroso?

Controvertido sí, sin duda. Porque la opción de parir en casa no está contemplada dentro de la cartera de servicios de la Segurida Social, y entonces lo tienes que hacer fuera del sistema financiado. Y en cuanto te sales del sistema, aparecen las opiniones contrarias.

Sin embargo, María no está hablando de parir en casa sola, sino de dar a luz con matronas expertas que se dedican a atender partos de bajo riesgo en casa. Como es el suyo, un embarazo de bajo riesgo en el que con mucha probabilidad necesitará muy poca intervención por parte de ellas.

Dicen los estudios realizados en Reino Unido, donde las mujeres sí pueden dar a luz en casa, que en un segundo parto los riesgos del parto domiciliario son los mismos que en un parto hospitalario:

Para las mujeres multíparas, no hubo diferencias significativas en los resultados perinatales adversos al comparar los partos en casa, los partos en unidades de matronas y los partos en unidades obstétricas. Además, el parto en una unidad no obstétrica redujo significativamente las tasas de cesárea, de parto instrumentalizado y episiotomía.

Es su segundo parto, así que el riesgo de que haya problemas en un parto en casa, según la evidencia, es el mismo que un parto hospitalario, con el beneficio de tener menos riesgo de intervenciones. Por eso María ha escogido esta opción. Por eso y porque, como dice, quiere intentarlo.

Quiere saber qué se siente pariendo, y quiere que esta campaña vaya más allá y que el parto en casa sea visto como una opción real que debería formar parte de los servicios de la Seguridad Social.

Más información | Parir a Casa Sí
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