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Entre muchos de los mitos que rodean al parto, es posible que hayáis oído hablar del parto seco, una expresión utilizada (más antes que ahora) cuando se produce la rotura de la bolsa amniótica antes de que comiencen las contracciones.

El llamado parto seco no es realmente del todo seco. Cuando se rompe la bolsa siempre queda algo de líquido amniótico dentro del útero rodeando al bebé y además la mujer sigue regenerándolo.

Cada parto es diferente. La bolsa puede romperse espontáneamente antes o durante las contracciones, incluso en algunos casos no se rompe hasta el momento en que el bebé asoma la cabeza y hasta a veces el bebé nace dentro de la bolsa.

Pero la rotura de la bolsa amniótica también puede ser artificial, es decir que la matrona perfora las membranas por medio de una maniobra llamada amniotomía.

Hoy en día es bastante habitual la práctica médica de romper aguas de forma artificial supuestamente para acortar el trabajo de parto, sin embargo hay investigaciones que aseguran que la rotura artificial de la bolsa no implica un parto más rápido.

Por su parte, la OMS argumenta que no está justificada la rotura precoz artificial de membranas como procedimiento de rutina.

Una vez rota la bolsa, por lo general se espera a que se desencadene el parto en las siguientes 24 horas (depende del centro y de las características del parto puede ser menos o más tiempo).

Si no se produce, se provoca el parto para evitar una infección ya que la bolsa actúa como barrera de protección ante los gérmenes que pudieran ascender por la vagina. Al romperse la bolsa el riesgo de infección es mayor a medida que pasa el tiempo, sobre todo si se producen tactos vaginales.

Se cree que el parto seco es más doloroso que el parto en el que se rompen aguas de forma tardía ya que con la bolsa intacta el líquido amniótico ayuda a atenuar la intensidad del dolor de las contracciones.

En Bebés y más | Parto: contracciones y rotura de bolsa, El tiempo entre la rotura de bolsa y el parto está relacionado con el riesgo de infecciones en el bebé, El líquido amniótico y lo que debemos saber

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