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Piqué y Milan

Estos días hemos estado hablando de la cesárea como opción para dar a luz, precisamente porque en Bebés y más pensamos que no puede ser una opción, algo que una madre pueda elegir, sino una intervención necesaria para aquellos partos que la requieran.

Las cesáreas que se hacen porque sí, porque una madre paga para que se la hagan o porque un profesional decide hacerla porque por horario le va bien, o porque prefiere que así suceda, reciben el nombre coloquial de cesáreas innecesarias (abreviado a inne-cesárea), y cuando una mujer no la esperaba ni la deseaba puede llegar a sentir que su parto podría haber sido de otra manera, que ella podría haber dado a luz si hubiera estado con otros profesionales, (o que le han robado el parto) todo ello muy frustrante.

Sin embargo, parece que una mujer no pueda quejarse de su parto o de su cesárea, porque enseguida hay quien te dice ese argumento tan manido que viene a predicar que lo importante es el fin, y no los medios: “no le des tantas vueltas, lo importante es que tu hijo está bien“.

Como ya expliqué hace no mucho, Jon, nuestro primer hijo, nació por cesárea. Todo iba bien hasta que a Miriam le pusieron la epidural, y tras ella la oxitocina. Enseguida aparecieron bradicardias en el monitor y decidieron hacer una cesárea por si se debían a una vuelta de cordón. La realidad, o lo que suele suceder, es que muchos niños se quejen de la oxitocina sintética. Las contracciones que se consiguen son más potentes que las naturales y más largas, y no a todos los niños les sienta bien ese “turbo” artificial.

Tenemos ella y yo la sensación de que si las cosas se hubieran hecho de otra manera, si ella hubiera tenido libertad de movimientos y no se hubiera puesto la epidural, el niño habría nacido por la puerta grande (y no por la de servicio), así que cuando la gente nos preguntaba, y sobretodo cuando le preguntaban, ella solía decir “bien, pero…”.

Bien, pero…

Y ese pero responde a las expectativas lógicas de ser una madre de 23 años completamente sana embarazada de un bebé de poco más de dos kilos y medio en un embarazo normal. Es que a cualquiera que se lo expliques seguro que te dice que se reúnen todas las condiciones para que el parto sea completamente normal.

Sin embargo, cuando crees que aún falta un poco para que nazca el monitor empieza a pitar y te dicen que ya, que es ya, que cesárea, que “te lo sacamos”.

Dimos la bienvenida a nuestro hijo un poco antes de lo que le esperábamos (minutos, horas), pero con la sensación de que todo podría haber sido diferente. Sensación que afecta, sobretodo, a la madre, que es a quien le hacen la cesárea, es quien sufre la separación de su bebé durante una o dos horas (según sea el protocolo del hospital, que ahora por suerte hay algunos que no les separan) y es quien padece una recuperación lenta y tediosa en muchos casos.

Pero mujer, lo importante es que el niño está bien

Entonces tú, mujer que sabes que a ese hijo ya no lo podrás volver a parir, pese a que creías ser capaz de ello, decides sincerarte con los demás y expresar ese vacío, ese sentimiento que en cierto modo te oprime y que te hace sentir mal porque parece que no fuiste capaz de ello, o porque sientes que lo eras, y no te dejaron demostrarlo, y en vez de recibir comprensión te silencian, porque lo importante no eres tú, ni lo que sientas. Lo importante es el bebé y que esté bien.

Entonces, ¿de qué te quejas? Pues de eso, de que tienes la sensación de que tu bebé podría haber nacido también bien de manera vaginal, que podrías haber estado con él en todo momento, sin esa ruptura de dos horas, que puede parecer una tontería pero no lo es, y que en definitiva podrías estar igual de feliz con tu bebé, que como digo, está bien, pero habiendo sido todo muy diferente.

El problema, como siempre, es que parece que las madres no puedan decir lo que sienten. El ginecólogo, cuando ella le dijo “bien, pero…”, le respondió “olvídalo, no pienses en eso, lo importante es que el niño está bien“. Sólo le faltó añadir: “ven aquí, pequeña niña, dame un abrazo que así estarás más tranquila. Venga, que no ha sido nada. Ya pasó” (paternalismo, lo llaman).

¿Y el niño de Piqué y Shakira?

Estos días Piqué y Shakira han hecho pública una foto de Milan. Creo que coincidiréis conmigo en que es un bebé precioso. Como estos días hemos hablado bastante de su cesárea innecesaria, porque fue una elección de los padres y no de los médicos, he querido mostrar esta foto porque, ciertamente, al final todo fue bien el niño está bien y, como se dice habitualmente, eso es lo importante.

Foto | Libertad Digital
En Bebés y más | “No logro entender la decisión de Shakira y Piqué de dar a luz mediante cesárea”. Entrevista a la fisioterapeuta Blanca Solé., Estudio: peligros y justificación de las cesáreas, Después de una cesárea: “Tranquila, la cicatriz te ha quedado muy bien”

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