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Bueno y malo


Y, claro, prefieren quedarse con los buenos. Como seres sociales que somos, ya desde pequeñitos nos enfrentamos al otro con ciertos instintos de relación, como la distinción entre “aliados” y “enemigos”. El semanario científico Nature ha publicado un artículo en que se afirma que los bebés ya pueden hacer esa distinción basándose en rasgos físicos.

Aunque el estudio no se puede leer online si no estás suscrito a la revista, en DePsicología.com hacen un análisis del mismo y ya os hablamos en Bebés y más del mecanismo empleado en el estudio. Recordemos la conclusión: los bebés, después de haber visto una buena acción y una mala, prefieren quedarse con aquellos que han protagonizado el buen acto.

Incluso antes de caminar, un bebé es capaz de distinguir alguien que puede hacerle daño de alguien que le puede ayudar. Evidentemente, serán esas personas amistosas las que contarán entre sus favoritas. Para sustentar esta tesis la autora, doctora en psicología, estudió a 2 grupos de niños de entre 6 y 10 meses, a los que les mostró un espectáculo de títeres.

En la función los protagonistas eran figuras geométricas con ojos: un círculo tratando de subir una colina junto a un triángulo (también con ojos) que intentaba alzarlo para que lograra llegar a la cima. Finalmente aparecía “el malo de la película”, un cuadrado que en lugar de ayudar tiraba de la circunferencia para evitar que subiera.

Pasado el espectáculo se les ofrecía a los bebés las figuras para que jugaran con ellas. Los pequeños eligieron jugar con el bueno y dejaron de lado el cuadrado malvado. Incluso cuando en la función de títeres introdujeron una figura neutral que no ayudaba ni perjudicaba siguieron optando por jugar con el que ayudaba. En el caso de que sólo les ofrecieran la figura “mala” y la circunferencia, elegían a esta última.

En conclusión, siempre rechazaban y se apartaban del cuadrado malo, y ello incluso aunque no les hubiese hecho ningún daño directo. Según el artículo publicado en Nature, esta capacidad puede ser una adaptación biológica al servicio de la supervivencia, pero a la vez puede ser el fundamente del desarrollo ético posterior.

Es decir, instinto y sociedad, ya presentes en nosotros desde que nacemos. ¡Qué pronto “aprenden” los pequeños!

Vía | De psicología
En Bebés y más | Un bebé tiene la capacidad de juzgar a los demás con 6 meses de edad

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