
¿Quién ha dicho que lo sencillo es menos sano? Aún existen muchas madres que piensan que para alimentar bien a sus hijos deben pasarse horas en la cocina, preparando platos exquisitos y laboriosos. La verdad, sin embargo, es que existen cantidad de recetas que aseguran una nutrición correcta, sana, equilibrada y de fácil preparación.
Aquí te presentamos algunos consejos para preparar platos rápidos, sencillos y nutritivos:
- Utiliza el horno siempre que puedas: basta con meter un trozo de carne, pollo o pescado en una bandeja, añadir algunas verduras y aceite, y dejar que se cocine solo. Conseguirás platos exquisitos y muy sanos.
- Ten el congelador y la despensa siempre bien provistos: son muchos los productos que pueden ser almacenados durante un período de tiempo largo sin que se estropeen y, de ese modo, siempre tendrás algo a mano.
- Las sopas son un buen recurso: fáciles de preparar y muy nutritivas. Además, se conservan bien, por lo que puedes hacer grandes cantidades y guardar el sobrante en la heladera para consumirla otro día o, incluso, congelarla. Esta regla puede aplicarse también a platos más elaborados que puedan congelarse: prepara el doble de cantidad y congela una de las raciones; la semana siguiente, o al cabo de dos semanas, tendrás el almuerzo o la cena solucionados para uno de los días.
- Prepara un plato único que sea completo y substancioso: ensalada de pasta y pollo, pastel de patata, maíz y carne, etc. Si tus hijos comen mucho, siempre puedes añadir una ensalada fresca o un postre a base de yogurth y fruta.
- Emplea a menudo la sartén: la carne, el pollo, el hígado o el pescado a la plancha son muy sanos y nutritivos, y se preparan en un momento.
¿Conoces alguna otra manera para facilitar la tarea?