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Voy a seguir con mis consejos navideños para situaciones incómodas. Y esta vez os voy a dar algunas ideas para enfrentaros a los comentarios sexistas y homófobos que vais a tener que soportar vosotros y vuestros hijos como se les ocurra pedir a los Reyes una cocinita, y lo titulo: el chef Chicote y los “machotes”.

No si habréis visto la versión española de Pesadilla en la Cocina. A mi es un programa que me encanta y la elección del recio y directo chef Chicote me ha parecido muy acertada. Lo pasé genial viéndolo poner en marcha un restaurante de mi pueblo, Pinto, llamado “La Tana”.

Pero, vamos al grano: ¿es que los que se meten con los niños que juegan a las cocinitas piensan que estos hombres cocineros son menos hombres que los que no saben freir ni un huevo?

La respuesta es clara, por supuesto, el que sepas cocinar, te guste o te dediques a ello no influye ni en tu masculinidad ni en tu orientación sexual (que son cosas diferentes). Entonces, si lo vemos tan claro, ¿de donde sacan esas ideas estúpidas sobre que los niños no pueden jugar a las cocinitas sin correr graves riesgos?

Si os han tocado familiares sexistas u homófobos seguro que no os pilla por sorpresa el que critiquen juegos que no consideran de varones. Si tenéis la suerte de no sufrirlos, no creáis que estáis a salvo, a los niños la gente no los respeta demasiado y cualquier impertinente puede soltarles una frase de mal gusto.

Así que si vuestro hijo juega a las cocinitas, las tiendas o con muñecos bebés, id preparando las respuestas y la defensa del niño, para que no le dañen los cerebros y las lenguas anticuadas. Y evitar, de paso, los estereotipos.

Me gustaría daros algunas estrategias que funcionaran e hicieran que las mentalidades retrógradas y lo adultos maleducados cambiaran su forma de pensar y actuar. Pero no existen fórmulas rápidas para educar a quien no fue correctamente educado. Lo que si hay son estrategias para callarles.

Estrategia: las respuestas ingeniosas y los razonamientos

Las respuestas ingeniosas y los razonamientos pueden ayudarnos a evitar que se metan con nuestro hijo si se ha pedido una cocinita, un carrito para pasear a su bebé o una plancha (aunque no se me ocurre que pueda gustarle a alguien planchar hay gustos para todo).

Por supuesto, el recio chef Chicote o los demás cocineros televisivos son un buen ejemplo para traer a la conversación y, con un poco de maña, derivarla a sus programas o platos. Eso si, quedando claro que estos señores son estupendos profesionales.

Luego, por supuesto, está la pura lógica. Los hombres necesitan saber prepararse la comida si no quieren depender de bares o esposas, en realidad, no saber preparar tus propios alimentos es una carencia educativa enorme. Vamos, que si tiene que venir una señora a prepararte la cena es que no eres una persona autónoma. Y queréis que vuestro hijo lo sea. Además, vuestro hijo crecerá, será adulto y posiblemente padre, necesita entrenarse para hacerlo bien. No limites su juego ni su futuro.

Cuidado con los sexistas y homófobos

Al final, este tipo de comentario pueden ayudarnos a detectar, si no lo habíamos hecho, a los sexistas y homófobos de nuestro entorno cercano y aprender a lidiar con ellos. Pero es que, además, si la “casa” es cosa de mujeres, ¿es que quieren decir que es de lo que hay que ocuparse si una nace hembra y el hombre a mirar y mandar desde el sofá? Preguntadselo al gracioso del comentario, a ver que responde.

Además, seguro que algún varón sentado a la mesa es un buen cocinero, incluso de esos que saben hacer algo más que la paella y las chuletas en la barbacoa. Ponedlo de ejemplo, y mejor si es fornido y de voz ronca. Que el pesado que llama “nena” a vuestro hijo se lo diga a él a la cara.

Respecto a que la cocina contagie la homosexualidad, es una estupidez tan grande que no merece mucha explicación. Eso si, yo tendría mucho cuidado en dejar que personas que consideran que la homosexualidad es algo “malo” tuvieran mucho contacto con mis hijos. Y podemos aprovechar para educar a nuestros hijos para que acepten y comprendan la orientación sexual de los demás y la propia.

No se si la homofobia se contagia, pero desde luego es desagradable. Yo me plantearía si a mis hijos le conviene tener mucho trato con personas que manifiestan comentarios despectivos sobre otras por su orientación sexual. Este es otro de mis consejos navideños: ojo con quien compartís la mesa; la familia a veces es tóxica.

Y siempre, siempre, defender a vuestro hijo

Pero en realidad todas estas respuestas son más para vuestro propio lucimiento y para tratar de hacer razonar a ese familir o vecino no muy educado que se ha burlado de vuestro hijo. Si queréis, podéis usarlas. Pero igual vale el que a quien insulte o se burle de vuestro hijo ponerle, inmediatamente y si no ha pedido disculpas, en su sitio. Y con contundencia. Siempre, siempre, debemos defender a nuestros hijos.

Mi consejo navideño fundamental: no permitáis que nadie transmita estereotipos sexistas ni homófobos a vuestros hijos ni le insulte o se burle de ellos. Ni en Nochebuena, ni en Navidad, ni en Nochevieja, ni en Año Nuevo, ni vuestros padres, suegro, primos, hermanos ni cuñados. Si quieren a vuestros hijos y a vosotros, si os respetan, no deberian hacer daño y mucho menos repetirlo si les advertís que os molesta.

Os dejo unos cuantos mantras para la ocasión: Los niños pueden jugar a las cocinitas igual que las niñas. Cocinar no es cosa de mujeres. La homosexualidad no se contagia por los fogones. Ser homosexual es tan perfecto como ser heterosexual, lo que nos importa es que nuestros hijos sean libres y felices.

Termino agrdeciendo a nuestro lector Stefan Cambiasso la foto con la que ilustro el artículo. Es la cocina de su hijo, y la fabricó la mamá con materiales reciclados. Mi consejo navideño, en último caso, si no os respetan, ya sabéis cual es.

En casita se está muy bien, que la cocina es para todos, para el chef Chicote, los machotes, los heteros, los homosexuales, las mujeres y los hombres.

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