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"Soy el alcalde y quiero que cierren el colegio" la carta de niño de seis años a su profesora

"Soy el alcalde y quiero que cierren el colegio" la carta de niño de seis años a su profesora
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No todos los niños van felices al colegio, no a todos les gusta lo de estudiar, madrugar, estar sentado tanto tiempo, no poder charlar con los compañeros cuando les apetezca y encima tener que hacer caso a todo lo que diga el profesor.

Hay quien hasta se hace pasar por el alcalde para pedir que cierren el colegio y por escrito y con entrega en mano a su profesora. "Soy el alcalde y quiero que cierren el colegio" decía la carta que escribió un niño de seis años a su profesora.

Sí, esto es lo que ha hecho un niño de seis años hace unos días en su escuela y la anécdota ha hecho sonreír a varios miles de lectores de la nota que colgaba su tía en una de sus redes sociales.

Podemos imaginar la cara de esa profesora al recibir la nota manuscrita de “el alcalde” y aunque tuviera que mantener el tipo y hacerle ver al pequeño que lo que estaba haciendo no estaba bien, seguro que por dentro se moría de la risa con la travesura del pequeño.

Iniciativa tiene y descaro también como para tomar una decisión como esta y acercarse a su profesora con esta carta tan “peculiar”.

Niños que no quieren ir al cole

Carta Alcalde

Hace tiempo una profesora de mis hijos nos decía que ella entendía que los niños no quisieran ir al colegio porque no les guste madrugar o porque no les apetezca estudiar, lo que no podía tolerar y para lo que siempre estaba alerta es cuando los niños venían tristes al colegio porque eso significaba que había algo más grave detrás a lo que el colegio no podía volver la cabeza.

No es el caso. En este caso y por el comentario que añadía su tía, el decidido niño no quiere ir al colegio porque no le gusta.

Algunos niños se aburren en clase, eso es algo que tenemos que tener en cuenta como padres y hablarlo con ellos y si llega el caso, con los profesores también para tomar medidas entre todos.

Si podemos plantearlo en nuestra casa, en nuestra organización familiar, hay que tener en cuenta que realmente la educación sólo es obligatoria a partir de los seis años ¿y si hasta entonces es el niño el que decide si ese día va o no va al colegio? Hasta que encuentre su sitio, su espacio en el aula y sus compañeros para ese tiempo fuera de casa.

Puede ser que los primeros días sean especialmente duros porque las vacaciones han sido intensas, porque la convivencia con la familia ha sido muy enriquecedora para ellos y ahora tener que ir al colegio supone romper una rutina que les hacía muy felices y está en nuestra mano ayudarles un poco para que el mal trago pase pronto y el hecho de ir al colegio cada día no sea algo que esperen con mal humor.

Y por supuesto, si la negativa a ir al colegio dura demasiado tiempo. Si no conseguimos que se normalice como una rutina más, si no encuentra nada positivo en el hecho de ir a clase, si notamos que está más triste de lo habitual y otra serie de comportamientos que nos pueden hacer sospechar que algo raro está ocurriendo, no debemos pasarlo por alto para descartar cuanto antes que haya cualquier problema de convivencia en el aula o en el patio que esté afectando a nuestro hijo. Cuanto antes intervengamos, mejor para todos.

Foto | iStockphoto
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