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Miles de niños no se alimentan como deberían en España. El Caserío te cuenta cómo hacerle frente

Miles de niños no se alimentan como deberían en España. El Caserío te cuenta cómo hacerle frente
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España es uno de los países más azotados por la desnutrición infantil. UNICEF estimaba en 2012 que 2.200.000 menores de 16 años vivía por debajo del umbral de la pobreza, 2.306.00 en 2013. De ese 27% de la población infantil en España pasamos a un 31,9% en 2014. No es, por tanto, una situación favorable. Según este Informe Mundial de Nutrición, en la otra cara encontramos 42 millones de niños con sobrepeso. Según el Estudio Aladino de 2013, publicado por el Ministerio de Sanidad, el 24,6% de los niños entre 7 y 8 años padece obesidad infantil.

La alimentación es la gran asignatura pendiente. Y no sólo por cuestiones económicas. La alimentación deficiente entre menores de 5 a 10 años es más habitual de lo que nos gustaría. Sólo en Cataluña, en 2011 había 50.000 menores de 16 años, un 4% del total, que recibían una dieta pobre y sin la diversidad de nutrientes necesaria para su correcto desarrollo.

El Caserio

Alimentando el futuro con el presente

Por suerte existen iniciativas sociales, como Aldeas Infantiles SOS, que brindan oportunidades con 20 centros en España y otros tantos a lo largo del mundo. A esto hay que sumar las 293 becas para comedores escolares aprobadas en el último curso y los servicios de confederaciones como Cáritas.

Entre estas iniciativas entra la labor social de El Caserío, que se ha volcado y asociado con Aldeas Infantiles SOS, para llevar alimento a miles de niños con dietas pobres o poco saludables. El Caserío es una empresa conocida por todos, con 85 años de recorrido, y es quizá una de las marcas más asociadas a la infancia: ¿quién no ha probado sus quesitos?

Bajo el lema «Alimenta su futuro», El Caserío ha anunciado recientemente que realizará una donación de 100.000 euros a Aldeas Infantiles SOS para ayudar en la construcción de un centro de día para menores. El presidente de dicha ONG, Pedro Puig, suscribió el acuerdo firmado el pasado 14 de abril, el cual declaraba «en estos casos ofrecemos apoyo a todos los miembros, que están atravesando situaciones complicadas y difíciles, porque creemos que lo mejor para el niño es vivir con su propia familia».

Dicho centro dará acogida a niños y jóvenes de entre 6 y 18 años, esforzándose porque hasta 100 pequeños reciban apoyo escolar diario, intentando prevenir el fracaso y el absentismo, habilitando un aula de informático, animando a la lectura, o programando excursiones y salidas culturales. Y este programa se extiende también a las familias. De hecho, se pretende trabajar con las familias afectadas para mejorar su convivencia, la atención a los menores, evitar la ruptura del núcleo familiar y, en fin, superar la situación.

El Caserio Collage

Esta iniciativa no queda simplemente aquí: en los nuevos packs de El Caserío veréis información sobre este proyecto y por la compra de producto estaréis ayudando en esta acción. Como decíamos, los Centros de Día son un paso adelante en el apoyo a menores y jóvenes.

Además, esta formación está diseñada más allá de la simple alimentación: higiene, salud preventiva y educación afectiva; desde el centro se impartirán conocimientos en torno a la formación social y emocional, sumando actividades de ocio, deporte al aire libre y escuela para Padres, elemento clave en esta ecuación. Porque somos lo que comemos, pero también lo que sentimos.

Qué sucede en nuestro cerebro cuando no es alimentado correctamente

Las consecuencias de una alimentación deficiente pueden condicionar el futuro de toda una generación: diabetes, problemas coronarios, de crecimiento, incluso en el aprendizaje. El buen desarrollo es un motor clave para el progreso, la llave que determina quienes seremos en el futuro. Como apuntaba Francisco Grande Covián, doctor fundador y primer presidente de la Sociedad Española de Nutrición en ‘Alimentación infantil’, libro de Manuel Hernández Rodríguez: «la alimentación desempeña un papel fundamental en el tratamiento de numerosas enfermedades comunes en la edad infantil».

Comedores Caserio

Una alimentación deficiente suele ser el termómetro global de un país

Como apuntaba la Declaración de Roma sobre la Nutrición, acuñada por miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), una alimentación deficiente suele ser el termómetro global, el resumen de las crisis económicas y sociales, la baja productividad agrícola o los conflictos bélicos. Además, la malnutrición es más dañina en etapas más tempranas de vida.

Como señalan algunos especialistas, cuando un cerebro no recibe los nutrientes que necesita algunas regiones del mismo comienzan a atrofiarse; una inadecuada alimentación prolongada durante el periodo crítico del crecimiento cerebral —de los 2 a los 3 años, culminando en torno a los 5 años— puede ocasionar atrofias en el desarrollo neuronal, deficiencias en el desarrollo visual y de aprendizaje, problemas de atención, hiperactividad, dificultades motoras y, más adelante, fallos en procesos mentales superiores, como razonamiento abstracto, síntesis y análisis.

Nino Jpg

Ya apuntaba en esta entrevista la pediatra y endocrina Cristina Azcona, «se ha relacionado en distintos trabajos las bajas calificaciones en el colegio con que el niño no desayuna de forma adecuada. El cerebro necesita glucosa para rendir, de ahí la necesidad de los hidratos de carbono. Si el niño sufre hipoglucemia el cerebro se puede terminar dañando».

Se ha relacionado las bajas calificaciones escolares con que el niño no desayune de forma adecuada

Y eso es lo que no vemos a simple vista. Según informes de FAO, «se calcula que en 2013 había 161 millones de niños de menos de 5 años afectados por el retraso en el crecimiento —estatura baja para la edad— y 51 millones por la emaciación —bajo peso para la estatura—. Más de 2.000 millones de personas se ven afectadas por las carencias de micronutrientes, debida a la insuficiencia de vitaminas o minerales».

Qué tipo de sociedad queremos construir

Es obvio que el futuro no es sólo responsabilidad de los padres. Es un proceso educacional, desde los libros de texto al hábito diario en el hogar. Los poderes gubernamentales deben procurar la estabilidad y las vías sociales para un estado más próspero, garantizando unas generaciones venideras mejor alimentadas. Y la alimentación es educación. Los países con mayores tasas de desempleo y mayores brechas económicas son también los que enfrentan mayores problemas para sacar adelante a sus pequeños.

Piramide

Esta brecha no sólo pone en riesgo el presente, sino también el futuro, además fomenta las desigualdades que desembocan en descontento, en enfrentamientos clasistas y en desestabilidad. Si, desde el mismo periodo de lactancia, se procura un compromiso y mejoras en materia de nutrición tanto para la madre como para el núcleo familiar, podremos acercarnos a una sociedad más estable.

La alimentación saludable —y no simplemente la alimentación— está directamente relacionado con nuestro progreso como seres humanos. Y el mundo crece sin parar. De ahí que aunar fuerzas, implicarse y colaborar sea la única forma válida de revertir esta situación global. Las generaciones venideras lo agradecerán.

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