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Sala de lactancia

Si estás esperando un bebé y aún no conoces las salas de lactancia, ten en cuenta que bajo esa denominación se esconden muy diversos tipos de salas. A lo largo de mis primeros años como madre he visto salas de lactancia que no podríais creer.

Otras, las que ya habéis frecuentado estos lugares, sabéis de qué os hablo, y probablemente podáis añadir otros tipos de salas de lactancia que a duras penas merecen ese nombre. Os invito a todas y todos a pasear por estos inimaginables lugares que se suponen que deben acoger a una madre y su bebé para que este pueda alimentarse con tranquilidad.

He visto salas de lactancia tan tan estrechas y reducidas que para pasar a la última silla (sí, silla plegable) que había alineada al fondo el resto de madres tenían que apartar las piernas. Salas en la que no te das media vuelta para salir porque piensas que más vale seguir hasta tu sitio y esperar que se vacíe un poco para no molestar de nuevo.

Salas de lactancia en las que tenías que dejar fuera el carrito porque era imposible que allí cupiera. Salas que has tenido que abandonar precisamente porque vas sola con tu bebé y no están los tiempos como para dejar un cochecito sin vigilancia.

He visto salas de lactancia en las que el olor a caca de bebé era insoportable. Clama al cielo pedir salas de lactancia independientes de los cambiadores, porque seguro que a nadie le gusta comer (o dar de comer) en el baño.

Nadie iría a darle la fruta, la papilla o el bocadillo al niño en el baño común de un centro comercial, ¿verdad? Los baños para lo que son, con cambiadores incluidos, y las salas de lactancia para lo que son. En todo caso, estaría bien que en una salita aparte y comunicada a la sala de lactancia, hubiera un cambiador para los más pequeños, con recipientes adecuados para los pañales.

Sillón en la sala de lactancia

Y ya que pedimos y como se supone que las salas de lactancia son para estar cómodos, que estén equipadas con unos asientos adecuados, por favor. Que para estar de pie o en un banco de madera ya me quedo fuera de la sala.

Cierto es que a lo largo de los meses aprendes a dar pecho casi en cualquier postura, y no te importará hacerlo de pie o en un banco, pero al principio se necesita cierta comodidad y tranquilidad para hacerlo, por lo que podemos eliminar sillas plegables y cubículos estrechos. Tampoco pido un sillón de masajes o una cama, pero por favor, un asiento cómodo.

Además he visto salas de lactancia fantasma, de esas cerradas con llave y con un intercomunicador al que no contesta nadie. Eso, suponiendo que tenga intercomunicador, pero ¿y si no? Pues nos invitan a salir a buscar algún guardia de seguridad, que puede estar cerca o lejos, que puedes tardar en encontrar o sencillamente no encontrar mientras el bebé, tal vez, no deja de llorar.

También he visto salas de lactancia compartidas con cambiadores pero con biombos que te relegaban a un rincón con el propósito de taparte la vista (o esconderte) del resto de madres que allí iban a cambiar a sus hijos. Algo más propio de un rincón improvisado que de una sala de lactancia de un centro comercial de una capital.

Porque de rincones improvisados también podría hablaros: oscuros, incómodos, lejanos… en algún rincón del restaurante. Al final decides no preguntar y ponerte tú misma donde mejor te convenga, intentando no molestar a los camareros o al resto de clientes. Me refiero a no interferir en su paso, porque lo de que les moleste verte dando de mamar es asunto suyo.

Espero que los nuevos centros comerciales que tan amigos de los niños pretenden ser tengan en cuenta que no cualquier espacio ni en cualquier condición se puede habilitar una sala de lactancia. Y que dichas salas, que a veces se hacen tan poco apetecibles, no son obligatorias.

Las salas de lactancia deberían estar disponibles en condiciones adecuadas en todos los espacios públicos para las madres que deseen o necesiten intimidad y tranquilidad. Pero no son obligatorias y en esos mismos lugares no debería resultar extraño ni por supuesto prohibirse que se amamantara en público.

En fin, como veis no todas las salas de lactancia merecen dicho nombre, no os asombréis si a lo largo de los primeros meses o años del bebé conocéis este tipo de lugares increíbles. Pero, para lugares increíbles, esos otros en los que también habéis dado de mamar al bebé, ¿verdad? Volveremos sobre ellos, y también sobre cuál sería mi sala de lactancia ideal.

Fotos | acme y moppet65535 en Flickr-CC
En Bebés y más | Salas especiales para amamantar en lugares públicos, ¿fomentar la lactancia o esconderse? , Salas de lactancia en Madrid, Las salas de lactancia

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