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En algunas ocasiones, al comenzar la lactancia, puede aparecer lo que se viene a llamar “síndrome de las tuberías oxidadas”. Y si no sabemos de lo que se trata puede darnos un susto enorme, pues, este “síndrome” consiste en que saldrá la leche mezclada con sangre sin que existan grietas o dolor.

El calostro o la leche se presentan, en este caso, con un color rosado o anaranjado, incluso marrón, producto de que está mezclándose la leche con sangre interna. Pese a lo que pueda parecer se trata, generalmente, de un síntoma completamente inocuo para la mamá y el bebé.

La causa es que, durante el embarazo, el tejido mamario ha crecido rápidamente y luego se ha revascularizado, causando el aumento de flujo de sangre al comienzo de la lactancia que haya una congestión vascular. No es grave, de hecho, no tiene ninguna consecuencia aunque si puede producir un cambio en el color de las heces del bebé.

Al cabo de una semana aproximadamente debería desaparecer espontáneamente, y, de no hacerlo o cursas con otros síntomas si se debería consultar al médico. Pero, en principio, si comienza la lactancia con una leche rosada o rojiza es muy posible que se trate del “síndrome de las tuberías atascadas” y no es, por supuesto, causa para suspender la lactancia.

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