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Aprendiendo el segundo mes: mordiendo la vida

Aprendiendo el segundo mes: mordiendo la vida
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Los días van pasando, el primer mes ya ha quedado atrás y te consideras más triunfante que una deportista olímpica. El bebé se va haciendo a su nuevo mundo y vosotros a él, lo que cuesta bien poco. Cada logro del nuevo ser es celebrado, cada cambio vitoreado y cada nueva acción una proeza ¡No es para menos! ¿Qué podemos hacer para activar en este punto de su desarrollo? Es el momento de que entren en juego los mordedores y sonajeros.

Catando el mundo que le rodea

Sonajero Fisher Price

Qué inmenso placer y felicidad provoca cuando el bebé coge con sus manitas uno de tus dedos. Sientes que el mundo cabe en esa pequeña mano y te produce tanto bienestar que la sonrisa es inevitable. Desde su nacimiento esto lo hace como un acto reflejo, hasta el segundo mes. En ese momento es más consciente de lo que tiene entre manos y éstas y su boca serán los medios con los que aventurarse por el mundo: agarrando, mordiendo, chupando y asiendo todo lo que le provoca interés (y eso incluye lo deseable y lo indeseable). ¡Cuánto disfruta mi bebé desconchando a escondidas la pared y comiendo la pintura! El menú no tiene un único plato: también puede constar de papel de periódico como entrante, pelusillas como segundo y las exquisitas toallitas para bebés como delicioso postre. Todo ello dependerá de la presencia del maitre (nosotros) y del tiempo que nos pille desprevenidos.

La boca no será el único modo de aventurarse y probar el excitante y desconocido mundo que le rodea, sus manos ayudarán en tal menester: ¡qué momento tan especial cuando las descubre! (las primeras semanas su visión es muy reducida). Las mira como si fueran el objeto más extraño e imponente de la galaxia, y en ese momento, desde luego que lo son (o a mí me lo parecieron). Al tercer mes ¡ya puede abrirlas, juntar las palmas y jugar en su carita con ellas mientras puede agarrar objetos de forma intencionada!

Escuchando, tocando y probando

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Es el momento ideal para que aprenda con sonajeros y mordedores. Durante las primeras semanas agita suavemente el sonajero delante del bebé a una distancia que lo pueda seguir con la mirada, roza tus manos y la piel del bebé para que se de cuenta que eres tú quien le está enseñando esa cosa tan curiosa que hace ruido y una vez que pueda tomarlo con sus propias manos, no dudes en ofrecérselo para que pueda explorarlo y manipularlo.

Sus variadas texturas, sus múltiples colorines que tanto les atraen y sus sonidos les adentrarán en un mundo de Oz con el que entretenerse durante horas y que los convierten en los mejores juguetes (y regalo) para esta época. Cuando lleguen los primeros dientes se convertirán también en el mejor aliado porque reducen las molestias del bebé y ayudan a limar las encías.

Los mordedores y sonajeros desarrollarán su motricidad, su coordinación visual y manual, su capacidad auditiva y táctil y sus deseos de explorar el nuevo mundo que se abre ante él. También harán que su menú sea más adecuado aunque mucho me temo que eso no impedirá (no al menos al mío) a querer seguir probando algunas delicias extrañas que encuentre por la casa y le hagan relamerse (y a ti que se te ponga el vello de punta).

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