Un efecto secundario del embarazo es la torpeza temporal, esta suele desaparecer con el nacimiento del bebé. Algunas mujeres casi no lo notan, pero otras se sienten muy inseguras por esta cuestión.
La tripa va creciendo y modifica la curvatura de la espalda, y a medida que la tripa crece, la embarazada ya no puede verse los pies y no puede controlar bien las distancias con la consecuencia de perder la estabilidad.
Es por eso que los tropezones son frecuentes. Pero hay más factores añadidos como son la laxitud de las articulaciones o la retención de líquidos que son habituales en el embarazo, estos factores limitan también la fuerza de la embarazada.
Se tiene que aceptar que no se es tan ágil y tomar medidas para prevenir posibles accidentes.
Hay que olvidarse de los tacones altos y finos, tener cuidado al entrar y salir de la bañera, procurar que no queden objetos desperdigados por los lugares de paso para no tropezar y no subirse nunca a una silla o escalera de mano y esto sobre todo en los últimos meses de embarazo.
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Ayer me dí un buen golpe al bajar un par de escalones. Los dos mismos escalones que he estado subiendo y bajando diariamente más de 25 años.
Estoy de 6 meses y la verdad es que me encuentro muy torpe. Voy lenta e insegura -sobre todo a partir de hoy, me temo-.
Hay que andar con mucho cuidado, aunque a veces se nos olvide. Los sitios por los que pisamos son los mismos de siempre, pero nosotras no.