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Cuando una ha pasado por un embarazo ya domina la terminología más o menos especializada con la que nos movemos en este nuevo mundo de pruebas y controles médicos. Pero si aún no estás embarazada o si estás al inicio del embarazo puede que no hayas oído hablar de “los monitores”. ¿Qué son los monitores y para qué sirve la monitorización fetal?

Yo no sabía muy bien a qué se referían mis amigas embarazadas cuando comentaban, en el útlimo mes de embarazo, que “me toca monitores”. También se habla de que te ponen “las correas” haciendo referencia a la misma prueba de control. Un monitor fetal o cardiotocógrafo (CTG) realiza la monitorización fetal externa que controla dos parámetros fundamentales del bebé y de la embarazada:

  • El latido cardíaco fetal y su frecuencia se registra con una sonda Doppler de ultrasonidos. Los monitores permiten escuchar los latidos del bebé.
  • El estado de las contracciones de la matriz se registra con una sonda capaz de detectar esas contracciones uterinas.

Ambas sondas se mantienen en contacto con el abdomen de la embarazada gracias a unas cintas o correas que se ajustan al contorno de la madre. Las cintas tienen unos electrodos (trasductores o sensores) que son una especie de discos electrónicos que permiten captar y registrar los latidos del bebé y sus contracciones.

MonitorizaciónLa información se transmite a una máquina con pantallas digitales y sonoras y se graban sobre una banda de papel. Podemos pedir a nuestro ginecólogo que nos dé esta tira de papel de recuerdo, como si fuera una ecografía, donde quedan marcados los latidos del bebé y nuestras contracciones.

A veces la máquina incorpora un botón que la madre ha de pulsar cada vez que sienta una patada o cualquier movimiento del bebé, movimientos que también quedan registrados.

Estos monitores se suelen colocar en alguna ocasión durante las últimas semanas de embarazo, probablemente con más frecuencia si superamos la fecha prevista del parto. De ese modo se controla tanto la salud del feto como las posibles contracciones de la madre.

Los monitores durante el parto

En ocasiones también se monitoriza a la madre durante la primera fase del parto, aunque ello conlleva la inmovilidad de la mujer, que ha de estar acostada para que la lectura sea efectiva. Este es el principal inconveniente, ya que podría retrasar el avance del parto al no facilitar el descenso fetal ni la apertura del cuello uterino.

Por ello en la dilatación lo idóneo sería monitorizar a la mujer a intervalos, pero no de una manera continua porque, al estar conectada al aparato, debe permanecer tumbada o sentada y no puede moverse libremente, salvo que el hospital disponga de aparatos de telemetría (que recogen los latidos fetales y las contracciones mediante ondas de radio), algo que no es habitual y resulta menos fiable.

Por otro lado, cuando se aplica la epidural la monitorización debe realizarse en la cama, bajo control médico. En los partos que presentan complicaciones desde el principio, la técnica se emplea a lo largo de todo el proceso.

El monitoreo fetal externo ofrece a los especialistas toda la información relacionada al ritmo cardíaco del bebé y a sus contracciones durante el trabajo del parto, y podría detectar el sufrimiento fetal. Si ocurriera algún cambio repentino en los latidos cardíacos del bebé, el dispositivo permitiría detectarlo.

En mi primer parto fue el control de monitores lo que hizo a los médicos detectar cierto sufrimiento fetal y actuar en consecuencia. A pesar de que yo insistí en estar lo más incorporada posible durante la primera fase, antes de aplicarme la anestesia epidural, me hubiera gustado moverme más, aunque no quería prescindir de ese control. Se trata de una decisión muy personal y en ciertos hospitales se puede decidir sobre este aspecto.

Monitores embarazo

El monitoreo fetal interno

Si los médicos durante el parto creen que los latidos del corazón del bebé necesitan ser examinados más de cerca, podrá llevarse a cabo un monitoreo fetal interno. Se fija en la parte superior de la cabeza del bebé un pequeño electrodo que pasa a través del cuello del útero para monitorear directamente los latidos del corazón del pequeño. Esto sólo es posible si hemos roto aguas y si el cuello del útero ya ofrece la dilatación suficiente.

El monitoreo fetal interno para revisar el ritmo cardíaco fetal puede llegar a ser más cómodo ya que una de las piezas colocadas alrededor del abdomen será eliminada, lo que le permite más libertad de movimiento.

En nuestro plan de parto podemos realizar todas las observaciones que deseemos sobre la monitorización.

De modo que las correas o los monitores son ese dispositivo que controla tanto los latidos del feto como las contracciones uterinas y que se suelen aplicar las últimas semanas de embarazo o durante el parto.

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