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Confirmado: los pies pueden cambiar de tamaño en el embarazo

Confirmado: los pies pueden cambiar de tamaño en el embarazo
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Seguro que en más de una ocasión habéis oído a una mujer que ha tenido un bebé decir que desde el embarazo los zapatos le aprietan más, y quizás diga lo contrario, que le sobra más zapato. ¿La razón? Que durante el embarazo el pie puede crecer, pero también puede menguar.

Suena extraño, suena improbable, pero sin embargo sucede. Es más, le pasa a 6 de cada 10 mujeres, en mayor o menor medida (muchas apenas se dan cuenta), y aunque hace unos años ya os explicamos una de las razones por las que crecen, un estudio publicado en la revista American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation no solo confirma que los pies pueden aumentar de tamaño en el embarazo, sino que también pueden reducirse, y además nos aporta más datos.

El pie puede crecer hasta 1cm

Para hacer el estudio se cogió una muestra de 49 mujeres. Bajo la hipótesis de que el embarazo podría modificar la forma y el tamaño de sus pies, compararon datos recopilados en el primer trimestre de embarazo con otros que tomaron 19 semanas después del parto.

Los investigadores vieron que en muchas mujeres se modificaba la altura de sus arcos plantares en el embarazo, aumentando o disminuyendo el tamaño del pie. La modificación en el pie parecía ser mayor si el embarazo era el primero.

Las variaciones fueron desde 4mm de reducción en la longitud del pie hasta los 10mm de aumento (1cm), y como veis en la siguiente gráfica, lo más habitual es eso: que el pie crezca entre 2 y 4mm, lo que podría suponer un aumento de media a una talla en los zapatos.

Pietamano

En la siguiente tabla veréis la razón. El puente se hacía más acusado o menos durante el embarazo, con variaciones que van desde los 3mm de ganancia en altura hasta los 5 mm de pérdida:

Piepuente

Y eso, ¿por qué sucede?

Tamaño pie embarazo

Las variaciones de tamaño son consecuencia de la variación de peso (el pie tiene que soportar un peso diferente), de la posible modificación del gesto al andar (algunas embarazadas caminan diferente y utilizan calzado diferente) y los cambios hormonales que aportan más laxitud a las articulaciones, para preparar el cuerpo para el parto.

Durante el embarazo, una hormona llamada relaxina, que se segrega siempre, alcanza unos picos mayores, aumentando así su función. Como podéis imaginar por su nombre, la relaxina es la encargada de relajar los ligamentos de las articulaciones de la pelvis, para que en el momento del parto tenga movilidad: la relaxina logra que los huesos que conforman la pelvis puedan moverse para abrirse, ensanchar el canal del parto y facilitar el nacimiento del bebé.

Pues bien, la misma relaxina que ayuda a la pelvis a abrirse hace que el resto de ligamentos sean también más elásticos y por eso el pie es más laxo. Al tener unos ligamentos más elásticos, los arcos del pie modifican su altura y eso provoca el descenso de longitud, y en la mayoría de los casos, que los pies crezcan.

¿Puede provocar algún problema?

Depende mucho de cuál es la variación de la forma y tamaño del pie, pero los investigadores sugieren que podría pasar, y dejan la puerta abierta a nuevas investigaciones. La modificación de la altura del arco del pie puede provocar ciertos desórdenes musculoesqueléticos en la mujer, al distribuir el peso de manera diferente y cargar el peso de otro modo.

En muchos casos el pie vuelve a su posición original meses después del parto, pero en otros no. En tal caso, podría ser necesario ir descalza cuanto más tiempo mejor, de manera progresiva (el arco se fortalece y se vuelve a hacer más pronunciado), o si las molestias son considerables, buscar ayuda profesional en el fisioterapeuta.

Fotos | iStock
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