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¿Un cachete a tiempo?‏

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Tiempo, mucho tiempo va a tener que pasar hasta que la población interiorice (de una vez) que pegar a los niños está tan mal como pegarle a tu mujer, al panadero, al perro del vecino o a las personas mayores.

Tiempo y el ejemplo de muchos padres que, cuando surgen conversaciones hablando de hijos y de violencia explicamos que "yo no les pego" y "yo no les castigo" y que no estamos de acuerdo con eso del cachete a tiempo, sin ninguna intención de demostrar que somos mejores padres ni nada por el estilo, sino tratando de explicar que hay otra manera de educar, que puede ser tan o más válida que la tradicional, al tener hijos que no son delincuentes infantiles ni matones en potencia.

El cachete a tiempo no es educativo

Claro, hoy en día miras a dos adultos y es difícil saber cuál recibió cachetes y cuál no. La huella no es realmente visible a menos que la violencia fuera la tónica diaria, la autoestima quedara absolutamente mermada y la persona tuviera una vida lamentable como consecuencia. Quiero decir que mucha gente relativiza los cachetes a tiempo que recibió en su momento porque "oye, aquí estoy, no me ha pasado nada".

Y como dije hace unos días, yo también estoy, pero a mí sí me ha pasado algo. Si quiero lo cuento y si no quiero no lo hago. Puedo parecer la persona más feliz del mundo y de hecho suelo gozar de muy buen humor todos los días, pero a uno siempre le queda la duda de cómo sería si mi infancia hubiera sido diferente, porque quizás ahora sería incluso una mejor persona, o más sociable, o de más éxito, o más atrevida a afrontar nuevos retos, etc.

Y es que el cachete no es educativo. Ni el que se da a tiempo, como se suele decir, para marcar los límites de "hasta aquí, punto, mando yo", ni el que se da a destiempo, que no sé cuál puede ser... (supongo que el que tiene como misión solamente descargar la rabia e impotencia, el cabreo y la tensión acumulada, mediante la fuerza, sobre el niño).

A más castigo físico, peor comportamiento

Que no lo digo yo, que lo dicen los que hacen los estudios. Pegar a los niños hace que los niños se sometan a la voluntad de los padres. Obedecen. Hacen caso. Se transforman en lo que queremos que sean, mientras son niños. Dejan de ser ellos, nos cogen miedo, aprenden a temernos y aprenden a hacernos caso para evitar nuestras reprimendas.

Hasta aquí habrá hasta quien crea que es algo positivo, pues logras que el niño te obedezca, que por otra parte es lógico, porque están en clara situación de inferioridad. Sin embargo, los estudios dicen que ese temor, esa sensación de poder sufrir una corrección física en caso de hacer algo mal, hacen que los niños lleguen a sentir rencor hacia sus padres, ven mermada su autoestima y pueden llegar a tener comportamientos sumisos (aprender a obedecer siempre, perdiendo el criterio y la autonomía) o bien agresivos, si deciden rebelarse o imitar comportamientos, a veces con personas que no son sus padres.

Estoy hablando, por ejemplo, de dos estudios realizados en EE.UU. en 2009, en que concluyeron que los niños que recibían castigos físicos tenían más probabilidades de presentar problemas de comportamiento y conductas agresivas en la adolescencia.

Estoy hablando de un estudio en el que se llegó a correlacionar la violencia con los niños con la aparición de trastornos mentales.

Estoy hablando de un estudio en el que llegaron a observar que los niños que recibían castigos físicos presentaban unos patrones cerebrales similares a los de los soldados que volvían de una guerra.

El cachete a tiempo 2

Estoy hablando de un estudio que analizó a los niños y adolescentes que recibían castigos físicos en diferentes edades, comprobando que los jóvenes a los que les pegaban tenían más probabilidad de aprobar los cachetes como medida de educación que los que habían sido pegados sólo cuando eran más pequeños. Algo así como "cuanto más pegues a tu hijo en el tiempo, más probabilidad tienes de lograr que él también pegue a sus hijos".

Estoy hablando de un estudio realizado en Tanzania en 2013, donde los niños reciben cachetes a tiempo en casa y también en la escuela, en el que evaluaron a 409 niños de cerca de 10 años, que habían sido pegados de pequeños y que aún eran pegados (cerca de la mitad) como método educativo, viendo que a más correcciones físicas, mayores eran los problemas de conducta.

Y así me puedo tirar horas, pero creo que no hace falta. Es sólo una cuestión de sentido común, de no hacer a los demás lo que no querríamos que nos hicieran y de no hacer a nuestros hijos lo que como hijos no nos gustó que nos hicieran.

No, de pequeños no nos merecimos un cachete a tiempo. Una reprimenda quizás sí, un "vamos a hablar en serio", también. Pero nunca el brote de la fuerza sobre alguien indefenso. Es abusivo, es humillante, y lo peor, es tu padre y tu madre quien lo hace. Terrible.

Se puede hacer de otra manera

Exacto. Lo acabo de decir. La gente cree que en el momento en que dejan de pegar todo se convierte en una jungla en que los niños te atan a una columna del garaje y empiezan a acabar con tu vida lentamente. Como si no tuviéramos boca y como si las décadas de experiencia y de vida no hubieran servido para tener más recursos que soltar la mano.

"¡No pegues, habla!", les digo a mis hijos cuando incapaces de expresarse quieren hacer uso de la fuerza, de los brazos y de sus pies. Les paro, les separo y les insto a hablar: "venga, explícale qué te ha molestado y por qué", y así empiezan a hablar. Hago de moderador, llegan a un acuerdo (o no), y ahí la raíz crece un poco más.

La raíz del diálogo, de la comunicación, la que yo riego cuando en vez de pegarles me agacho y les hablo. Cuando respiro hondo y cuento hasta dos millones porque el cuerpo me está pidiendo que haga algo terrible con ellos. La raíz de la comunicación, que ellos deben regar también para hablar, para expresar el malestar, para ser capaces de soltar lo que sienten, de no quedárselo dentro y de solucionar los problemas de ese modo, hablando.

Ahora, decide: ¿quieres regar la raíz para que brote el diálogo, el debate, la comunicación y los problemas se resuelvan hablando? ¿O quizás prefieres pasar de todo esto y arreglar las cosas con las manos, para que nuestros hijos arreglen las cosas así en el futuro?

Fotos | Runar Pedersen Holkestad, ellyn en Flickr En Bebés y más | Por qué pegar a los niños es un mal negocio (para lo niños), Pegar a los niños les vuelve agresivos, "Nunca hay justificación para pegarle a un niño". Entrevista al psicólogo Ramón Soler

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