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Primera comunión tarta

Algunas veces, cuando sale el tema de que mis hijas no están bautizadas, surgen conversaciones muy curiosas. Estamos en época de comuniones, y hace unas semanas formé parte de una de esas charlas que me gustaría compartir. A la pregunta de, “¿y cuando quieran hacer la comunión, qué?” respondí que imaginaba que mis hijas no querrían tomar la comunión.

Entonces el ejemplo fue el de un caso de un niño o niña que se había “encabezonado” tanto en hacer la comunión que sus padres no “habían tenido más remedio” que ceder. Yo, ojiplática, no daba crédito a que unos padres que, en principio, no habrán bautizado a su hijo por determinadas convicciones (o al menos por no seguir algunas de las razones que llevan a bautizar a los bebés), de repente, porque al niño le apetece, lo bauticen y dejen que comulgue.

Si hubiera sido que el niño ha visto la luz, que de algún modo (incomprensible para mí especialmente a esas edades) hubiera encontrado la fe cristiana, pues aún podría comprender algo. Pero no, la cuestión era que como sus amigos hacían la comunión y tenían tantos regalos, él también quería.

El argumento-excusa de los padres era que lo habían intentado todo para que el pequeño desistiera de la idea de tomar la comunión: le hacían regalos, hasta el más caro que el niño deseaba (una consola si no recuerdo mal), incluso el viaje a EuroDisney. Y ni con esas.

Personalmente, me da un poco de miedo pensar lo que este niño debe de sentir al vivir todo este proceso: le ofrecen de todo, él quiere más, y lo consigue. Además, lo consigue a costa de la ideología (o la educación, o las creencias) que los padres se supone que han intentado vivir en su familia. No tendrá reparos en seguir pidiendo sin conocer el límite de sus deseos.

También me parece una falta de respeto a las familias que por convicción religiosa mandan que sus hijos comulguen y que se comparta ese acto con otras personas que están en la ceremonia por razones no religiosas.

Vestido comunión

Por qué creo que mis hijas no intentarán convencernos para comulgar

Yo lo único que podía decirle a la amiga que me contaba este caso es que mis hijas no tomarían la comunión mientras fueran pequeñas. Porque nosotros pensábamos (y le haríamos entender) que se trata de un acto de fe que nosotros no compartimos. Si en el futuro, cuando tenga capacidad de entender y decidir en lo relacionado a la religión (cristiana, budista o islamista…) se considera cercana a alguna de ellas, adelante.

Pero esas hipótesis se enmarcan en un futuro improbable en el que no hubiéramos establecido unas bases sólidas como para que esa escena (que me parece surrealista) se repita en nuestra casa. De modo que espero que nuestras hijas, simplemente, no nos digan que quieren comulgar porque lo hacen sus amigos y porque quieren regalos o el traje de comunión.

Con la mayor, de cuatro años, ya hemos hablado de de lo que son las religiones, del cristianismo, de conceptos como la fe, bondad, caridad, respeto…, la mayoría de los cuales no tienen que ver con la religión directamente.

También en el marco de una educación que intentamos que no se base en lo material, en regalos gratuitos, en el dar y dar incluso antes de que pidan nada. Intentamos que comprendan que ellas son especiales para nosotros pero no únicas, que son afortunadas porque hay muchos niños con mil necesidades, que el esfuerzo es importante para conseguir sus deseos, y que los deseos más preciosos no tienen que ver con lo material.

Si después, al cabo del tiempo, cuando los amiguitos del cole hagan la comunión, mis hijas me piden comulgar, no entendería esa petición. Hace poco hemos vivido una situación similar, ante el bautizo del primito, le explicamos que ellas no están bautizadas y quisieron saber más sobre el tema: por qué no, por qué no ahora, por qué en la iglesia…

Lo cierto es que la mayor, que es quien preguntaba, no tuvo demasiados problemas en comprender el tema (más o menos, porque lo de Jesús en la cruz le cuesta…), aunque imagino que le quedarán muchas dudas y que conversaciones similares seguirán surgiendo en nuestro día a día.

Por qué los otros niños van a religión, por qué la abuela va a misa, qué es rezar, qué es Dios… todas estas preguntas ya le han surgido, no digáis que no hay que ponerse profundos con una niña de cuatro años…

En definitiva, en el futuro entendería perfectamente que me pregunten por qué ellas no hacen la comunión, ya que aún habrá mucho por explicar, y seguiremos haciéndolo. Pero en ningún caso me dejaría convencer para que comulgaran en el improbable caso de que quisieran hacerlo.

Sobre todo por el respeto que la celebración de un sacramento religioso me merece, y las convicciones que deberían estar detrás de él, y que escuchando casos como el del niño que convence a sus padres para tomar la comunión, creo que no siempre están presentes en esa ceremonia, tiñéndose, del mismo modo que bodas o bautizos, por los convencionalismos vacíos y la ostentación.

Fotos | Ana_Rey y anieto2k en Flickr-CC
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