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Doce niños le dieron una paliza en el recreo y tuvo que ser hospitalizada, con ocho años de edad
Educación Infantil

Doce niños le dieron una paliza en el recreo y tuvo que ser hospitalizada, con ocho años de edad

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Hay noticias que nos pegan a la silla sin avisar, hay noticias que no podemos entender ni aunque nos las expliquen.

Una niña de ocho años ha tenido que ser hospitalizada tras ser agredida en el recreo por doce de sus compañeros de colegio parece ser que porque ella les había cogido su pelota.

La profesora le contaba el incidente a su madre cuando fue a buscarla tras las clases:"Han pegado a tu hija, pero yo la veo bien”.

La profesora la vería bien pero la niña presentaba según el hospital de Son Espases en Palma de Mallorca, desprendimiento de riñón, fisura de costillas y contusiones en pie y codo.

La Policía Nacional ha abierto una investigación y la familia de la niña reclama justicia ya que no es la primera vez que la menor tiene problemas en el centro pero que le den una paliza, durante el tiempo del recreo, entre doce de sus compañeros de colegio, con más edad que ella y mientras no había ningún docente en el patio durante el recreo, parece que ha colmado su paciencia.

Violencia en el colegio

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“Muchas veces la insultan y hemos pedido explicaciones a la dirección, pero todo sigue igual.”

La niña fue dada de alta al día siguiente, después de pasar la noche en el hospital para ver cómo iban evolucionando sus lesiones pero según reconocía una de sus hermanas a un medio local, esta no es la primera vez que en el colegio recibe malos tratos por parte de sus compañeros.

Este último incidente sufrido por la menor, ha sido realizado por doce compañeros del centro con edades comprendidas entre los doce y los catorce años. La mayoría de ellos están plenamente identificados aunque en el momento de la agresión parece ser que no había ningún profesor en el patio.

Minutos antes de que se produjera la brutal paliza, el profesor que estaba vigilando durante el recreo como marca la normativa, había tenido que atender a una alumna que presentaba una urgencia por lo que se vió obligado a ausentarse y ningún otro docente acudió a relevarle en su puesto quedando así sin vigilancia el patio durante el recreo.

La soledad del patio

Acoso

La niña contó lo que había ocurrido a su tutora y ella fue la que se lo comunicó a su madre cuando fue a buscar a su hija al centro al terminar las clases.

No hubo llamada a los padres según la información de que se tiene constancia, fue al ir a recoger a la niña cuando la tutora de esta le contaba a la madre su impresión personal sobre la agresión que había sufrido tras lo que la propia niña le había referido a ella, porque no estaba presente cuando ocurrió.

“No te asustes, pero ha habido una trifulca en el patio y han pegado a tu hija. Pero yo la veo bien.”

La historia se repite

Bullying

Podríamos pensar que se trata de un hecho aislado pero las estadísticas se empeñan en matar nuestra ilusión. No, no lo es.

Madrid ha hecho público hace sólo unos días que han aumentado los casos de violencia en los centros educativos en un 159%, es un crecimiento tan brutal como la violencia que están sufriendo cada vez más niños y no sólo en esta comunidad autónoma.

Los propios alumnos de los centros saben lo que ocurre y muchos de ellos han señalado que los casos de violencia escolar se ceban con aquellos que son diferentes a la mayoría o bien por su físico o por su nacionalidad o por su identidad u orientación sexual.

Sirvan dos ejemplos de eso. Por tener gustos diferentes Grayson Bruce un niño de Carolina del Norte de nueve años, no podía entrar a su escuela tras sufrir ataques físicos y verbales constantes.

¿Su pecado? Que le gustara la serie de dibujos “My Little Pony” y tuviera el valor de mostrarlo llevando a este personaje en su mochila, un valor que la dirección del centro en el que estudiaba interpretó como “detonante de acoso” y acusó a Grayson de “disrupción en el aula” o de provocar con su actitud las agresiones, vamos que Grayson se lo estaba buscando por provocar ejerciendo su libertad de expresión.

Sólo un mes antes, un niño dos años mayor que Grayson intentó suicidarse por ese mismo motivo, su gusto por esos dibujos animados. No tuvo éxito en su empeño, Michael no murió ese día pero su vida ha cambiado tristemente, ahora vive con daños cerebrales irreversibles por culpa de la falta de oxígeno que le produzco ese intento de quitarse la vida.

La historia de estos dos niños se ha llevado a las tablas del teatro, se ha convertido en un símbolo, un homenaje que pretende hacernos reflexionar desde la tranquilidad y la seguridad de nuestras butacas, sobre la soledad y el miedo que a veces sobrevuelan los patios escolares. ¿Seguiremos pensando que son “trifulcas” o cosas de niños? ¿Seguiremos viendo como en algunos centros se gira la cabeza para no ver lo que pasa o directamente se le echa la culpa a la propia víctima?

Vía | últimahora.es
Fotos | iStockphoto | Support For Grayson (Facebook)
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