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Hace unos días os comentaba las conclusiones que se habían dado en el III Congreso de Mentes Brillantes de Madrid, y una de ellas era que el 80% de lo que los niños aprenden lo aprenden en procesos que sucenden en su casa.

Se trata de una afirmación sorprendente y supongo que, para darla por completamente válida, debería contrastarse. Sin embargo yo creo que es cierta, al menos durante los primeros 10 o 12 años del niño, y que lo que aprenden, o se propone en el colegio y se complementa con el aprendizaje en casa o se aprende en casa directamente.

Seguro que todos habéis experimentado lo mucho que aprenden los niños durante sus vacaciones, y aprenden de la vida, naturalmente, con experiencias enriquecedoras. Esa es la clave.

Los padres y el aprendizaje

La formación de los padres, especialmente de la madre (que suele ser quien ayuda a los niños en los estudios) es determinante para el “éxito” educativo de su hijos.

Si los padres tienen estudios superiores, un alto nivel cultural y una posición social media o alta existirán más posibilidades de que los niños terminen sus estudios, los sigan en niveles superiores e incluso tengan una mejor posición económica o social. Sencillamente van a tener ayuda en casa más accesible y hay más posibilidades de que los padres tengan intereses culturales que transmitirle.

Pero no es indispensable tener estudios superiores para ayudar a los niños, importa, en mi opinión, más, el interés y la predisposición. Y tener muchos libros en casa dando ejemplo leyendo, viendo documentales, visitando museos y acudiendo a actividades culturales.

Lo que aprenden en casa los niños que van al cole

Mi segunda razón para creer que la afirmación es cierta y que somos los padres los que determinamos el aprendizaje de los niños es personal, tanto directa como indirectamente.

Primero, en el colegio. La mayoría de los niños que conozco han aprendido a leer, sumar, escribir y casi todo lo que saben sobre el mundo o la naturaleza de lo que sus padres les han enseñado, ayudándoles con temas o tareas escolares o compartiendo otro tipo de experiencias. Por supuesto, hay excepciones, niños que leen mucho y son muy curiosos, pero en ese caso, más que saber lo que les han enseñado en el cole, es que se autoeducan.

En parte el problema es el del sistema memorístico y repetitivo de la pedagogía de muchos colegios: los niños se olvidan de casi todo una vez hecho el examen y solo recuerdan como se hacen las cosas que continuamente están repitiendo.

Al final, si saben algo de animales, plantas, alimentación o historias y lo expresan normalmente resulta ser cosas que han compartido con sus padres o en actividades escolares fuera del sistema habitual (proyectos o excursiones).

¿Cuánto de lo que saben vuestros hijos pequeños es aprendizaje pura y exclusivamente escolar y cuánto fruto de vuestro tiempo y atención? Si empezáis a anotarlo muchos veréis que los colores, la biología básica, los hábitos de salud, los valores, las letras y los números o la clasificación y las estructuras de las cosas. Habrá cuestiones que habrán aprendido en el colegio, por supuesto, pero muchas de ellas os las deberán a vosotros.

Lo que aprenden los niños homeschoolers

Otra razón por la que considero que esta afirmación es cierta es mi experiencia con homescholers. Los niños educados en casa suelen tener un nivel académico y educativo similar o superior a los niños que van al colegio y así se reconoce en los países con más tradición en la educación en el hogar.

Pero la cuestión más interesante es el tiempo de estudio (más o menos estructurado) que esos niños dedican. Un niño de primero de primaria dedicará entre una y dos horas a “aprender” y el resto del tiempo estará jugando o acompañando a su familia en las actividades y conversaciones.

A medida que van creciendo el tiempo aumentará, pero siempre será menor del que los niños escolarizados suman entre las clases y los deberes, tiempo que pueden dedicar a otras actividades de su interés o a la socialización libre.

La mayor parte del aprendizaje es intuitivo, vivencial y activo, y es el que más poso deja, el que no se olvida. Y también es importante el que ese aprendizaje se haga con placer y de forma personalizada, además de ser mucho más efectivo si lo hacemos rodeados de personas que nos amen y nos hagan sentir felices y protegidos, quizá por eso los niños que se educan en casa dedican menos horas al aprendizaje académico con iguales resultados.

La cuestión no es que fórmula es mejor, pues para cada familia lo mejor es diferente. La cuestión que os planteo es que son los padres, sobre todo, los que van a enseñarle cosas a los hijos y que ese es un aspecto fundamental de la crianza y la educación que no se puede delegar y que debe asumirse con gran responsabilidad y preparándonos nosotros mismos, pues casi todo lo que los niños aprenden lo aprenden en casa. Los padre deben implicarse mucho en la educación de sus hijos.

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