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Ana Rosa Quintana y el Twitter

Este domingo el programa Salvados logró un récord de audiencia, llegando a ser visto por 4.307.000 espectadores. Muchos de ellos comentaron después las sensaciones de lo visto en las redes sociales, y una de ellas fue Ana Rosa Quintana, que ofreció su opinión generando una oleada de críticas posterior.

La conocida presentadora dijo lo siguiente:

Estupenda la educación en Finlandia, y el frío, los suicidios y no poder sentarte en una terraza a tomar unas Cañas y unas tapas?

Según ha expresado después, con el fin de calmar los ánimos, solo trataba de ser irónica con la situación, porque está de acuerdo en que la educación en nuestro país tiene mucho que mejorar. Sin embargo, como nos sucede a todos los que nos preocupamos por la educación de nuestros hijos, padres que llevamos años pensando qué colegio es mejor para nuestros hijos (o cuál es el menos malo), qué tipo de periodo de adaptación les harán, cuánto respetarán sus maneras de ser, sus “yos” únicos, la creatividad que tienen, cuánto aprovecharán sus ganas de aprender y, a la vez, cuánto estropearán, cuánta espontaneidad perderán y cuán agresivos se volverán, esta frase de Ana Rosa Quintana nos parece fuera de lugar.

Como ya comenté ayer, las diferencias entre los dos sistemas educativos, el español y el finlandés, es más que evidente. Diferencias que van más allá, porque sobrepasan lo que sucede en las escuelas, que van más allá porque llegan hasta el modo de proceder de los padres y la sociedad y que van más allá porque llegan al gobierno. Allí tienen en cuenta la opinión de los profesores para hacer reformas educativas. Aquí les importa un pito lo que piensen, porque las reformas sólo se hacen para imponer el pensamiento del partido que está gobernando en ese momento.

Que en época de recortes, con padres que luchan por conseguir que sus hijos tengan una mejor enseñanza pública, con padres que dudan si lo mejor para sus hijos es escolarizarlos o enseñarles ellos en casa, visto lo visto, y con profesores cabreados porque ven que cada vez tienen menos medios, venga una persona conocida y pública, como la señora Quintana, cuyos hijos seguro que no van a un colegio público (y que en consecuencia no están en igualdad de condiciones), y nos diga que allí hace mucho frío, que allí hay muchos suicidios y que no pueden tomarse unas cañas y unas tapas, pues molesta.

Molesta porque, como digo, en España hay colegios que dan auténtica pena, con unas desigualdades asombrosas (mis hijos podrían haber entrado tranquilamente en más de un colegio cuyas clases se componen en un 98% de niños de otros países), colegios que ella y sus hijos nunca verán. Molesta porque si tienes dinero y medios puedes entrar en colegios donde la educación puede ser mejor, o más individualizada, o más respetuosa, pero si no lo tienes ya no tendrás las mismas oportunidades y las diferencias existirán ya desde los 3 años, cuando en teoría todos los niños merecen ser enseñados igual. Molesta porque a mí me importa muy poco dejar de sentarme en una terraza a tomar unas tapas y unas cañas si así consigo que mis hijos tengan profesores implicados y un sistema educativo más respetuoso (de hecho, ni ahora me siento en una terraza, que no está la cosa como para andar gastando).

Y molesta, además, porque España es el tercer país de Europa en número de suicidios de adolescentes, por detrás de Finlandia y Bélgica, y eso teniendo en cuenta que en Finlandia se tienen muy bien contabilizados y registrados, pues es un problema al que buscan solución, pero que en España el registro no parece tan correcto, al esconderse o no contabilizarse muchos suicidios (ya sabéis, es pecado mortal y qué dirán).

En definitiva, que yo me cambiaba por un finlandés. Les regalo las terrazas, las cañas, las tapas, el calor y hasta las playas si a cambio mis hijos pueden crecer con sus padres hasta los tres años sin que tengan que andar haciendo malabares para llegar a fin de mes y si así pueden recibir una educación tan respetuosa a partir de esa edad, a años luz de la nuestra.

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