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Mi hijo tiene miedo a hablar

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Existen niños que no tienen problema de hablar con cualquier persona y en cualquier situación, mostrando un gran repertorio de habilidades sociales y lingüísticas que le permiten relacionarse adecuadamente. Pero también hay niños a los que esto no les resulta tan sencillo, y responden a cualquier pregunta con un silencio.

Por otro lado, podemos encontrarnos con niños que no tienen ningún tipo de problema en hablar y contar mil y una aventuras a sus padres o personas conocidas y de su entorno habitual y que, sin embargo, no puede hacerlo en otras situaciones determinadas menos cotidianas para él. Vamos a ver qué pasa cuando mi hijo tiene miedo a hablar.

Cuando ocurre esta situación tan peculiar, en la que el niño no dice nada cuando está de visita en casa de unos amigos de la familia a los que ve de vez en cuando, o cuando en un cumpleaños alguien le pregunta algo, los padres solemos justificarlo diciendo que "mi hijo es muy tímido".

Pero lo que puede ocurrir no es que el pequeño sea introvertido, sino que puede que no pueda hablar en determinadas situaciones sociales (cumpleaños, reuniones familiares...) o con personas a las que no está acostumbrado a ver o no forman parte de su rutina diaria. A este tipo de incapacidad se le conoce como mutismo selectivo.

Podríamos decir que es un problema de inhibición del habla que, cuando aparece, suele darse aproximadamente a partir de los tres años de edad y que se da a pesar de que nuestro hijo tenga un correcto desarrollo del lenguaje.

En general, podríamos decir que el mutismo selectivo es una dificultad para comunicarse verbalmente en entornos y situaciones sociales y/o con personas poco conocidas por nuestros hijos. Su detección (y obviamente su diagnóstico) no son fáciles de llevar a cabo ya que, como he indicado antes, se suele tender a justificar esa falta de iniciativa e interacción social diciendo que el pequeño tiene un carácter tímido y retraído.

Suelen ser los maestros de escuelas infantiles y colegios quienes se percatan de que el niño mantiene una forma de comunicarse y relacionarse verbalmente bastante peculiar con sus compañeros, ya que está permanentemente en silencio; al hablar con los padres y comentarles la actitud de su hijo, éstos se muestran sorprendidos porque con ellos, en casa, se muestra como un niño muy hablador.

No obstante, el que sea de difícil diagnóstico temprano no quiere decir que no sea vital detectarlo lo antes posible para evitar que los niveles de ansiedad de nuestro hijo se incrementen según pase el tiempo, ya que esta ansiedad provoca sufrimiento a los pequeños, afectando de forma negativa a su desarrollo personal, social y educativo.

¿Por qué ocurre esto? No están muy claras las causas de por qué un niño puede presentar mutismo selectivo, aunque si se sabe que este trastorno posee un alto componente hereditario que se ve afectado con diferentes factores biológicos y ambientales, como puede ser una situación traumática (por ejemplo, estar largo tiempo hospitalizado, la separación de los padres, cambio de vivienda a otra ciudad...).

Se puede apreciar en estos niños, altos niveles de ansiedad cuando se tienen que enfrentar a diferentes situaciones sociales, así como diferentes grados de angustia de separación, timidez extrema, aislamiento social, negativismo o incluso eneuresis.

Como siempre, si sospechamos que nuestro pequeño puede padecer mutismo selectivo, debemos acudir a un especialista que nos oriente en la intervención que sea más idónea para el pequeño, donde será necesaria la participación de la familia y escuela del niño principalmente.

Es muy importante no agobiar ni forzar al niño a hablar; es mejor seguir las pautas que nos indique el especialista para que, poco a poco, nuestro pequeño no encuentre las situaciones sociales del día a día como una dificultad extrema que le impida llevar a cabo diferentes situaciones porque tenga miedo a hablar.

Foto | tjshirey en Flickr En Bebés y más | un niño tímido, ¿qué hacer?, ¿Cuándo debe empezar la socialización en los niños?, "Igual que no obligamos a caminar, no hay que obligar a socializar". Entrevista a la psicóloga Teresa García

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