¿En qué momento hacer cosquillas a los niños?

¿En qué momento hacer cosquillas a los niños?
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Suaves o intensas, a todos nos puede gustar una buena sesión de cosquillas, pero no en cualquier momento. En ocasiones nos habéis preguntado ¿en qué momento es mejor hacer cosquillas a los niños? y vamos a ver las respuestas.

Las cosquillas tienen muchos beneficios, pero nunca deben ser forzadas y tengamos en cuenta que es posible que haya niños que rechacen las cosquillas por algún motivo: no hay que insistir, al menos hasta que pase un tiempo (o cambiar nuestra "técnica").

Los niños también han de entender que las cosquillas han de hacerlas personas de mucha confianza (no es plan que se pongan a hacer cosquillas a cualquiera, del mismo modo que nosotros no lo haríamos).

Cuando son bebés recién nacidos, el estímulo intenso en zonas altamente sensibles como la planta de los pies puede resultarles molesto (de hecho, es algo que se hace a menudo para que no se duerman), por lo que no es recomendable en su "versión cosquillas".

El juego se ha de adecuar a la edad del niño. En los primeros días y meses en lugar de cosquillas intensas lo mejor es optar por caricias y masajes que igualmente estimulan los sentidos del bebé, pero no les molestan. Al contrario, les producirá una sensación de relajación y tranquilidad. En estos momentos, siempre hay que actuar con delicadeza para que el bebé no se asuste.

Conforme van creciendo, los juegos con nuestros bebés se amplían ya que aumenta su movilidad y su conocimiento del entorno, de modo que las cosquillas le van a hacer mucha gracia, al tiempo que se estimulan sus terminaciones nerviosas y se tonifica su musculatura.

¿El mejor momento para las cosquillas? Casi cualquiera: a la hora de cambiarle el pañal, en la bañera, jugando... El juego compartido refuerza el vínculo, ayudando a crear un clima de amor, de complicidad confianza.

Los niños más mayores pueden aceptar unas cosquillas más intensas, sin llegar a hacerse daño, pero sí son muchas veces más "brutas" y producen una risa incontrolable y contagiosa. ¡Ojo, porque nosotros también podemos recibir! Eso sí, nunca las hagas si quieres que se relajen o si llega la hora de descansar, porque se activan todos sus sentidos y "se aceleran".

Si notas que el niño no está predispuesto a recibir cosquillas, hay que respetarlo. Esto puede suceder si tiene sueño, hambre o está cansado. En estos casos, mejor atender esa necesidades y posponer el juego.

En fin, las cosquillas pueden ser un estímulo muy positivo siempre que sepamos cómo y cuándo hacerlas, esperamos que con estos consejos os animéis a probar una sesión de risoterapia (si son cosquillas intensas) o de relajación (con caricias suaves) con vuestros niños. ¡Y es que las cosquillas tienen beneficios para toda la familia!

Foto | iStock
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