Dejar dormir a los niños en la cama de los padres es ir contra la naturaleza y contra el sentido común, dice un psicólogo

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Durmiendo con mamá

El tema del sueño y del dónde deben dormir los niños por la noche es uno de los temas en el que los profesionales de la salud y la mente menos de acuerdo se ponen. Unos te dicen que no pasa nada si el niño duerme con vosotros, pero que a los seis meses debe ya salir de la habitación, otros que no pasa nada si duerme con vosotros hasta los tres años, o incluso hasta los cinco y otros que hagáis lo que os dé la real gana, porque no es un asunto realmente importante mientras el niño esté bien.

Como yo me posiciono más bien entre los últimos, es decir, que el niño debe dormir allí donde esté a gusto y tranquilo, sea donde sea, sigo sorprendiéndome cuando alguien hace una recomendación muy tajante de alguna de las otras opciones, como es el caso de Miguel Silveira, un psicólogo que afirma que dejar a los niños dormir en la cama de los padres es ir contra la naturaleza y contra el sentido común.

Para saber de qué os estoy hablando podéis leer su texto en su blog, donde al parecer habla de un caso que ha atendido, una mujer, que debió consultarle preocupada por no poder “independizar” a su hijo, por no poder darle autonomía nocturna, al no querer irse a su habitación a dormir solo con dos años de edad. Esto, que para Silveira parece ser un problema generado por la madre, que no ha sabido ponerse en sus trece y que ha consentido que el niño mande en casa, me parece tan banal en realidad, que he querido usar mi sentido común, y no el suyo, para ofrecer mi opinión al respecto, que no es mejor ni peor, sino simplemente diferente.

Como habéis podido leer, si habéis leído el texto, comienza exponiendo el problema y luego ofrece su conclusión, que es la siguiente:

El niño sigue y parece que va a ser así hasta que cumpla seis años, me confesó la madre. Al parecer había leído varios libros para resolver el problema pero había contradicciones. Mientras unos pretenden que el niño duerma solo cuanto antes otros profesionales dicen que si se le separa de sus padres se sentirá desamparado y romperá a llorar. El solo pensamiento de que su hijo pueda sentir el desamparo ha hecho que esos padres sucumban y sean capaces de dormir separados hasta que el niño pida dormir solo, lo cual puede ocurrir cuando tenga seis años o cuando tenga trece, vaya usted a saber.

Teniendo en cuenta que ahora tiene dos años, es posible que suceda con seis o con trece, como comenta, o que suceda con tres o con cuatro. Imposible saberlo realmente, así que no hace falta decir “trece” como cifra para mostrar lo absurdo que es dormir con un niño. Hablando de la lógica evolución de un niño, lo que un niño no alcanza a entender con dos años, porque su raciocinio está aún poco desarrollado, es posible que sí lo entienda con los mencionados tres o cuatro años, cuando es más capaz de pensar y entender que, aún estando solo por la noche, no le va a pasar nada. Y ya no hablemos si el niño tiene seis. Basta con tratar el tema con naturalidad para que el niño duerma solo sin agobios en el momento en que se lo propongamos. Un caso no sirve de nada, pero como en mi casa nadie trató de forzar a mi hijo a dormir solo cuando era pequeño, no tuvo ningún problema, miedo ni aversión a hacerlo cuando ya tenía, precisamente, seis años.

En cualquier caso, si yo fuera psicólogo, que no lo soy, le diría a esta madre que, por el bien de la pareja, si es que ellos quieren dormir juntos, tratasen de hacerlo añadiendo otra cama a la habitación o comprando una cama más grande para poder dormir juntos los tres.

Sigue Silveira su escrito diciendo lo siguiente:

Es absurdo que un niño sufra tal desamparo que le produzca un trauma por dormir en su cuna o en su cama. Desde que nace un niño comienza un proceso de separación progresiva de su madre y sus padres que culmina con la emancipación al convertirse en un adulto y por eso, entre otras muchas razones, un niño no debe dormir con sus padres sino en su propia cuna o cama a los pocos días de nacer y no le pasa nada.

Bueno, trauma igual no, pero un buen rato de llanto puede ser que sí. Y oír a un bebé llorar molesta, molesta mucho, y como normalmente los niños se despiertan varias veces de noche y te dejan dormir poco, como el cansancio se va acumulando y los nervios acaban quedando a flor de piel, tener al niño un buen rato llorando para dormirse no es plato de buen gusto para ningún padre. Si hablamos de un niño de dos años, siendo un poco diferente, no deja de ser molesto, porque el niño te la lía. Con esa edad mucha gente accede o no según lo que pida el niño. Pedir estar junto a tu madre, pedir dormir con ella, pedir contacto físico no me parece insano, sino más bien todo lo contrario… no quiero verme nunca en la situación de ver que mis hijos han crecido y me rechazan porque un día les enseñé que no podían estar conmigo de noche. No quiero que no cuenten conmigo porque les enseñé que no podían contar conmigo. Digo esto porque él comenta que a los niños hay que ayudarles a emanciparse y que por eso tienen que dormir solos de noche… yo digo que se emanciparán cuando buenamente puedan tanto si duermen conmigo o no, porque no creo que quieran dormir ellos y sus parejas en mi cama. Y añado que, como quiero que además de ser independientes sean personas sociables, afables y personas que aprecien el contacto, un abrazo, el apoyo cuando se sientan solos y la atención cuando la necesiten, accederé siempre a dormir con ellos de noche si lo necesitan, para que aprendan eso mismo.

Es ley de vida y dormir con sus padres va contra la naturaleza, contra el sentido común, contra la necesidad y conveniencia de que la pareja duerma junta por obvias razones, contra la ley que dice que todo ser humano deberá acostumbrarse a valerse por si, contra le ley que dice que un niño no puede establecer su dominio sobre los padres con la treta del llanto. Los que tienen que dormir en la cama matrimonial son los padres que para eso se llama matrimonial.

Es ley de vida pero el gobierno no está haciendo nada para evitar que la mitad de los jóvenes esté en paro y que en consecuencia no puedan comprarse un piso y emanciparse. Vamos, que les vamos a dejar llorar en sus habitaciones para que luego no puedan independizarse nunca. Coincido, eso sí, en que los seres humanos deben valerse por sí mismos, pero no alcanzo a ver cómo puede ayudar el hecho de que un niño duerma solo si luego resulta que cuando culmine finalmente el proyecto de emancipación y se vaya con su pareja, se van a meter juntos en una habitación a compartir cama, destrozando todo el trabajo que hemos hecho los padres. Quizás sea más importante que los niños adquieran autonomía durante el día en las rutinas habituales: que vayan aprendiendo a vestirse solos, que empiecen a ser responsables de sus cosas, que puedan tomar decisiones en casa, etc.

Con respecto a la treta del llanto, como he comentado, depende de cuál sea la demanda deberá ser nuestra respuesta. Pongamos que nuestro hijo llora y berrea, tirado en el suelo, arqueando su cuerpo y molestando a todos los vecinos porque lleva doce horas sin comer. Nadie hablará de treta del niño, sino en todo caso de irresponsabilidad de los padres, que no le han dado de comer en todo el día. Si en cambio el niño llora porque a las diez de la noche ha pensado que es un buen momento para ir al parque a columpiarse, aquí sí habrá que tirar de herramientas educativas y diálogo para evitar salir por la puerta de casa.

Y en referencia al dónde tiene que dormir cada cuál, no me parece un argumento de peso decir que los que tienen que dormir en la cama matrimonial son los padres, porque por eso la cama recibe ese nombre. Es un argumento muy simple el que daré ahora, pero es que muchas parejas no están casadas, no son matrimonio, y en consecuencia no deberían dormir tampoco en esa cama. Por otra parte, en mi casa la comida se hace en la cocina, pero también se come en la cocina. Ya, lo sé. Tendríamos que comerla en el comedor, que para eso se le llama así. Sólo espero que nuestros hijos no se vean afectados por nuestra extrema vagancia, al no llevar cada día los platos y utensilios al comedor, tanto de ida como de vuelta, como mandan las leyes del sentido común.

Qué manera de desvirtuar las leyes naturales y atentar contra el sentido común! Y luego quieren que esos niños crezcan sanos y normales…¡Los niños a su cama!

Es que no sé qué ley natural se está desvirtuando. En mi casa hay paredes y por eso hay habitaciones, pero gracias a la burbuja inmobiliaria de hace unos años llegaron a hacerse pisitos de treinta metros cuadrados, donde una familia tiene que dormir junta aún después de leer lo insanos y anormales que van a crecer los niños. Y si nos paramos a pensar un poco, seguro que muchos de nosotros dormimos en nuestra infancia con nuestros padres y seguro que muchos de nuestros padres lo hicieron con nuestros abuelos. El mundo tendría que estar lleno de jóvenes abrazados a sus padres y lleno de adultos inseguros e incapaces de tomar decisiones por haber dormido de pequeños con sus padres.

Foto | The_Vikkodamus en Flickr
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