Los bebés recién nacidos suelen dormir gran parte del día. Esos períodos de sueño diurno se van acortando a medida que crecen y a medida que se va regularizando su propio ritmo circadiano, o dicho de otra manera, su reloj biológico interno.
Alrededor de los tres meses, los bebes establecen una rutina de siestas. Suelen echarse una a media mañana, otra a la siesta y otra por la tarde, a veces después del baño. Luego dejan de dormir una de ellas, luego dos, quedando sólo la de la hora de la siesta hasta aproximadamente los 3 o 4 años, aunque hay algunos niños siesteros que aún con 5 o 6 años la necesitan para reponer fuerzas.
Al igual que sucede con el sueño de la noche, desde que son pequeños es importante establecer una rutina para la hora de la siesta, así el pequeño podrá diferenciarla del sueño largo de la noche.
No hace falta que la siesta tenga una hora puntual estricta, pero sí que ocurra todos los días aproximadamente a la misma hora. Las rutinas le dan al niño la seguridad que necesitan. Así, sabrá que después del almuerzo viene la siesta y si no la tiene como cada día, se sentirá, además de cansado, desconcertado.
A diferencia de la noche, a la hora de la siesta debe colarse algo de luz diurna. No debe quedar la habitación completamente a oscuras ni permanecer la casa en absoluto silencio, no pasa nada si se oyen los ruidos cotidianos de la actividad familiar, siempre que sean moderados y le permitan al niño descansar.
Recuerdo a una amiga que desconectaba el timbre del teléfono a la hora de la siesta, pero creo que ese tipo de cosas no son necesarias, salvo que quieras que tu hijo no pueda dormir en un sitio que no reine el silencio absoluto. Luego le costará dormir en lugares donde no sea así como en la casa de algún amigo o familiar, de viaje, etc. pues se sobresaltará ante el mínimo ruido.
Hay rutinas para ayudarle a conciliar el sueño que pueden ser similares a las de la noche como ponerle música relajante, mecerlo en brazos, cantarle una canción o pasearlo en su sillita. Tampoco pasa nada porque el niño no duerma en su cuna, siempre que se encuentre en un sitio confortable que le permita descansar placenteramente.
Las siestas son muy necesarias para los bebés. Son importantes para que repongan las energías durante el día, pero también les ayudan a mejorar la calidad del sueño durante la noche. Son parte fundamental de su crecimiento y muy saludables.
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Comentarios
Si se me permite, añadir sólo dos pequeños consejos a esta valiosa lista: Considero importante tener en cuenta la temperatura de la habitación, sobre todo por el tema de las calefacciones y una buena ventilación previa que renueva el aire y ayuda a conciliar el sueño de los bebes. Por último y más importante (a mi juicio) es que los progenitores debemos estar atentos a las señales que los bebes nos envían cuando tienen sueño.Así ponerlos a dormir cuanto antes, no los sobreestimulará ni los cansará en exceso, de este modo la calidad de ese descanso-sueño es mayor.
Gracias marioli, por tus áñadidos. A propósito del segundo, efectivamente recomiendan acostar al bebé a dormir en cuanto muestre señales de sueño, ya que si se pierde esa oportunidad, por decirlo así, las energías del bebé se recuperan y tirará despierto una o dos horas hasta que vuelva a sentirse cansado.
Lo ideal es ponerlo a dormir en cuanto notamos que está cansado.
Suscribo a Marioli en lo de las señales que nos envian los bebes, para mi es el principal factor para poder acoplarnos a ellos y ellos a nosotros en nuestro ritmo diario. Un niño sobreestimulado estara agotado fisica y mentalmente y como sabemos en vez de caer rendido, se dedicara a ponerse nervioso y entrar en un circulo del q cuesta salir. Aprender estas señales y facilitarle el descanso en esos momentos hara que el bebe coja su rutina de sueño y no presente demasiados problemas. Lo malo es a veces distinguir las señales…