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recién nacido

Está claro que un bebé o niño tiene mucho que recibir y aprender de sus padres y su entorno, y ello conformará sus cualidades como persona. Pero hay ciertas características innatas en el bebé que se cumplen en todos ellos, salvo algún problema físico o psíquico.

Los reflejos son una de estas características innatas que llegan con nuestros bebés. Por ejemplo, un recién nacido responderá idénticamente ante un ruido fuerte e inesperado: es el reflejo del Moro, por el cual, si está tendido de espaldas, extenderá los brazos hacia delante, luego emitirá un grito y después se relajará gradualmente.

Con el paso de las semanas, este reflejo es sustituido por la respuesta de sobresalto, también universal: los ojos se cierran y la boca se abre, la cabeza cae, los hombros y brazos se hunden, las rodillas se doblan ligeramente, una posición similar a la del cuerpo que espera recibir un golpe.

Al nacer también tenemos preferencias en el gusto, y preferimos soluciones azucaradas. Rechazamos sustancias ácidas, saladas o amargas, y respondemos a cada una de ellas con las expresiones faciales distintivas que usaremos también como adultos. No quiero imaginar cómo se han hecho los experimentos acerca del gusto con los recién nacidos…

Respecto al oído, sabemos que a los bebés les gusta la música, pero ¿y los ruidos? Todo recién nacido puede distinguir de manera innata entre ruido y tono. A los 4 meses, el niño prefiere tonos armoniosos, y a veces reacciona a las notas discordantes con una expresión facial de disgusto, como lo haría ante un gusto desagradable. Eso sí, escuchar a Mozart probablemente no les hará más inteligentes.
Sonrisa del recien nacido
Si hay algo que nos diferencia de otras especies animales al nacer (y durante nuestra vida), es que nuestro sistema sensorial da preponderancia a la información audiovisual: la mayoría de especies animales la dan a la información olfativa o gustativa.

La visión del recién nacido tiene unas características particulares: percibe cambios en la intensidad de la luz, fija puntos de contraste, muestra el reflejo de orientación y fotomotor.

El recién nacido es capaz de ver objetos en una extensión de 20 a 30 centímetros y probablemente en una escala de blanco, negro y grises.

Ya en los primeros 10 minutos después de nacer, los niños se fijan más en diseños faciales normales dibujados en carteles que en dibujos anormales. En 48 horas, prefieren mirar a su madre más que a otras mujeres desconocidas.

Imagino que lo mismo sucederá si en vez de a su madre a quien ve continuamente es a otra persona.

También la sonrisa del bebé es universal, tanto el reflejo primario de “sonrisa angelical” como la sonrisa social que llega con el paso de las semanas.

Como vemos, el bebé tiene un montón de capacidades y características innatas que se cumplen no importa dónde o cómo hayan nacido. Ahora, su desarrollo y evolución sí depende fundamentalmente de su entorno y sus cuidados.

Vía | Genciencia
Foto | Flickr (Sprungli)
En Bebés y más | Los sentidos del futuro bebé, Conoce a tu bebé (I) y (II)

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