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El hermano mayor no quiere ser destronado

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Cuando nuestro hijo ha sido el centro de nuestras atenciones y de las de toda la familia este no puede entender que de golpe un hermanito sea el que se cautiva el corazón de sus papás. No le gusta esto, y puede demostrarlo de muy diversas formas, aunque estas se nos escapen.

Con el mal comportamiento, las rabietas, adopción de hábitos de bebé ya superados, incluso haciendo daño al bebé (más o menos "disimulado", porque los pequeños mezclan ficción y realidad) los hermanitos mayores expresan su disgusto porque ya no son el único amor de sus papás.

Es "El príncipe destronado". En la novela corta de Miguel Delibes con este título el autor nos traslada al mundo olvidado de la primera infancia, protagonizada por Quico, un niño de tres años que ha sido suplantado en el corazón y en la dedicación materna por una hermanita, Cris.

Pero, ¿podemos hacer algo los padres para evitar que nuestro hijo mayor se sienta destronado por el bebé? Mentiríamos si dijéramos que nada va a cambiar, pero tampoco podemos pretenderlo: la familia ha aumentado y tanto para los padres como para los hermanitos la situación es diferente y hay que adaptarse.

Es en esa adaptación donde podemos actuar para que los niños no sientan que su mundo se desmorona y sus papás ya no le quieren porque ha llegado un bebé. Veamos cómo.

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Consejos para evitar desplazar al hermano mayor con la llegada del bebé

  • Si creamos grandes expectativas al hermano mayor respecto al nacimiento del bebé, expectativas que luego no se van a cumplir, estamos favoreciendo que el hermano se decepcione. No le digamos a los niños que el bebé será su compañero de juegos, porque faltan algunos meses para eso.

  • Hemos de enseñarles que los bebés son frágiles y necesitan la atención continua de un adulto, pero también podemos hablarle de los "atractivos" que el bebé tendrá para él.

  • Con frecuencia, el hermano mayor se siente fascinado por el bebé y esto podemos "aprovecharlo" haciendo que nos ayude en algún punto de su cuidado o higiene (cambio del pañal, acunar...). Pero no hemos de abusar de esta asistencia porque el niño puede sentirse utilizado y postergado. Mejor dejar que sea él quien se ofrezca (y siempre con nuestra supervisión, por supuesto).

  • Pero no hemos de cargar de responsabilidades al niño: él no quiere que la vida de sus padres se centre el el recién llegado, pero tampoco la suya propia. Por eso es fundamental que no perdamos de vista el objetivo último: más que ayudar a cuidar al bebé, el niño se tiene que sentir a gusto.

  • Si el hermano muestra indiferencia hacia el bebé, no forcemos la situación: necesita un tiempo de adaptación como todos nosotros y ya llegará el momento en el que se sienta atraído por él. Podemos iniciar pequeños juegos conjuntos o invitar al hermano a que nos ayude puntualmente en alguna tarea con el bebé.

  • Durante el tiempo de lactancia no hemos de escondernos del hermanito, pero sí podemos intentar en la medida de lo posible que haya alguien (el papá, un familiar...) que se pueda encargar del niño que probablemente va a reclamar nuestra atención más que nunca. También podemos mantener su atención contándole un cuento o viendo unos dibujos animados juntos mientras damos de mamar al bebé.

  • Tal vez es el momento de mostrar un cariño exagerado al hijo mayor, ya que es cuando más nos necesita, hagamos un esfuerzo en estos momentos difíciles de adaptación para exaltar el amor que tenemos por ellos.

  • Dediquemos un tiempo exclusivo a los cariños y atenciones del hijo mayor. Sigue necesitándonos y la hora del baño, del cuento, de las cosquillas... no pueden pasar a la historia. Tanto el niño como nosotros nos estaríamos perdiendo algo importantísimo e inolvidable.

  • Hay pequeños "privilegios" que significan mucho para nuestros hijos, fijémonos en ellos y hagámoslos realidad también cuando llega el bebé: el sitio junto a mamá, un postre especial, el cuento...

  • El lugar en la cama de los papás suele cambiar con el nacimiento del bebé. Si tenemos claro que el niño va a ser desplazado a otra habitación cuando nazca el pequeño (también se puede intentar el colecho múltiple para lo que probablemente haya que adaptar el espacio de la habitación: una cuna adosada, cama más grande, mini cama adosada, colchones en el suelo...), no hemos de esperar a que haya nacido el bebé sino que podemos hacer el cambio un poco antes y explicándole al niño por qué lo hacemos y cuáles son las posibles "ventajas" para él.

  • Seguimos con este tema, porque la inquietud respecto al lugar en el que dormir suele ser grande, por ello es mejor explicarle que el bebé necesita estar en la habitación de los papás para poder mamar, dormir mejor, atenderle si llora, que podamos cambiar el pañal...

  • Cuidemos las atenciones excesivas de otros al recién nacido y el "olvido" del mayor (suele suceder en las visitas postparto). El niño sigue existiendo, y del mismo modo que no nos gustaría hacernos invisibles por la calle o en casa al ser madres, a nuestros hijos les sucede otro tanto. Les gustan los regalos, pero sobre todo los juegos y las atenciones especiales.

No os confiéis si veis que nada parece cambiar con la ampliación de la familia. A menudo, tras el primer impacto con la llegada del bebé la situación se estabiliza, pero es común que cuando los pequeños empiezan a "moverse" y a alterar más evidentemente la vida del hermano mayor estos muestren su descontento de múltiples formas, especialmente con los celos.

En cualquier caso, siguiendo estos consejos aliviamos la situación de los hermanos mayores ante la llegada del bebé, facilitándole (y facilitándonos) la adaptación. La familia ha crecido y nos hallamos enmedio de una gran revolución, pero es un gran cambio para el que nuestros pequeños (siguen siendo pequeños) necesitan nuestro apoyo y amor como nunca.

Fotos | bengrey y rsgranne en Flickr En Bebés y más | El príncipe destronado, El hijo favorito, ¿Por qué existen los hijos favoritos?

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