Una alimentación sana es fundamental para una buena salud, y, en invierno, es la base de un sistema inmunológico preparado para hacer frente a los virus que van a visitarnos.
La dieta debe ser equilibrada todo el año, pero, a veces, en invierno, nos podemos descuidar y caer en algunos errores. En verano y primavera hay muchas frutas variadas y dulces. También apetecen más las ensaladas de vegetales crudos y los gazpachos. Por eso, respecto a la alimentación en el invierno debemos poner especial atención a que estos elementos no falten en la dieta, la necesidad de vitaminas y fibra se mantiene.
Los buenos guisos de invierno
Cuando hace frío lo que más reconforta y hace entrar en calor es un buen plato de cuchara. No deberían faltar en la mesa los potajes y sopas en todas sus variedades, incluyendo en ellos hidratos como la pasta o legumbres de todo tipo. En los guisos, además, podemos incluir proteínas de orígen animal siempre intentando que no sean muy grasas: pescado, pollo, huevos cocidos y de vez en cuando carnes rojas, siendo especialmente cuidadosos con el cerdo y los embutidos.










