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¿Por qué los bebés no pueden tomar leche de vaca?‏

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Hoy en día quedan pocas madres que no sepan que los bebés no pueden tomar leche de vaca. En lo personal me he encontrado con alguna, que por problemas económicos, o por no saber, estaba dando leche de vaca a su bebé, pero siempre han sido madres de origen magrebí a las que probablemente nadie haya asesorado antes.

Como digo, la mayoría sabemos que los bebés no pueden tomar leche de vaca. Sin embargo, no todos sabemos por qué no pueden tomarla. ¿Les produce alergia? ¿Es muy fuerte para ellos? ¿Tiene pocas vitaminas? ¿Demasiadas? ¿Les hará engordar más de lo necesario? ¿Puede sentarles mal? A continuación explicaremos por qué los bebés no pueden tomar leche de vaca.

Si ya digieren mal la leche de fórmula, imaginad la de vaca

Las razones por las que un bebé no puede tomar leche de vaca son varias. La primera es que los bebés no son capaces de digerir completamente la leche de vaca, y la parte que sí digieren lo hacen con problemas.

La leche que mejor digieren, como es lógico, es la leche materna, que en 90 minutos ya la han digerido por completo. Vamos, que como se dice habitualmente, si consigues que tu hijo llene su estómago de leche materna, a la hora y media ya no le queda nada. A partir de ese momento, o te pide comer o, si duerme, te está regalando tiempo.

En cambio, la leche de fórmula, la leche artificial, se digiere peor, llegando a tardar un niño entre dos y tres horas en asimilarla por completo. Por eso se dice habitualmente que el biberón hay que darlo cada tres horas, que es un error, porque el niño no es que tenga que comer cada tres horas, es que suelen ser ellos mismos los que piden según ese horario, porque es entonces cuando por fin han digerido la toma anterior.

Pues si, como veis, la leche de fórmula, que es leche de vaca adaptada para los bebés, la digieren peor que la leche materna, imaginad lo mal que pueden llegar a digerir la leche de vaca.

Cargando y sobrecargando sus riñones

Otra de las razones es la cantidad de proteínas y minerales que tiene la leche de vaca. La leche materna tiene cerca de 1 gramo de proteínas por cada 100 ml, mientras que la leche de vaca tiene 3,3 gramos. Esta diferencia responde a algo muy lógico: la leche materna se crea para alimentar a un bebé de 3 kilos de peso y la leche de vaca se crea para alimentar a una ternera de 32 kilos.

Los riñones de los recién nacidos son muy inmaduros al nacer, pero esto no supone ningún problema si toma leche materna, porque es una leche que para nada los hará trabajar por encima de sus posibilidades. Ahora bien, si en vez de leche materna les damos leche de vaca, sus riñones se sobrecargarán y los bebés podrán sufrir alteraciones graves (sus riñones no son capaces de filtrar y excretar todo el exceso de nutrientes que está tomando).

La leche de vaca puede producir anemia

Otro factor por el que los bebés no pueden tomar leche de vaca es porque es posible que con ella sufrieran anemia. La leche materna contiene 0,1 mg de hierro por cada 100 gramos, mientras que la leche de vaca contiene 0,1 mg por cada 100 gramos.

Dicho así parece absurda la afirmación de que la leche de vaca puede producir anemia, pues contienen el mismo hierro. Sin embargo no lo es. El hierro de la leche materna está presente de una manera muy biodisponible, tanto, que el 70% de lo que el bebé recibe es absorbido por el cuerpo. El que proviene de la leche de vaca se absorbe peor, y un bebé sólo acaba recibiendo el 30% del que ingiere, que es menos de la mitad.

Por eso la leche artificial tiene más hierro que la leche materna y la leche de vaca, porque para suplir el hecho de que se absorba peor, deben aumentar la cantidad presente (según las marcas, la cantidad de hierro es cercana a 1 mg por cada 100 ml de leche).

Pero el problema no radica sólo en la cantidad de hierro que lleva la leche de vaca, o en su baja biodisponibilidad, es que además, al ser las proteínas tan diferentes a las que un bebé espera, el intestino y el estómago de los bebés se irrita de tal manera que pueden producirse pérdidas de sangre a través de las cacas. Vamos, microhemorragias que hagan que el bebé vaya perdiendo sangre. Esto, obviamente, es muy poco recomendable.

¿Cuándo puede empezar a tomar leche de vaca?

Como hemos comentado en otras ocasiones, el momento en el que el consumo de leche de vaca es seguro para un bebé es a partir de los 12 meses. Debe ser leche entera, ya que los bebés necesitan grasas para absorber mejor las vitaminas A y D, y en general para seguir bañando de grasa sus neuronas cerebrales y seguir ganando peso de manera adecuada y el consumo de lácteos recomendado es de medio litro diario.

Obviamente, si un niño de 12 meses está tomando leche materna, el consumo de leche de vaca o lácteos derivados como yogures o queso, es secundario. Son un alimento más y no pasa nada si los toma, pero no tiene que cumplir lo del medio litro de leche de vaca, porque ya está tomando la leche de su madre.

Huelga entonces decir que bajo ningún concepto, y pese a que hay quien lo recomienda, la madre debe sustituir su leche por la leche de vaca. Si lo hace, que sea porque ha decidido dejar de amamantar a su bebé, pero nunca por cuestiones de salud del bebé o porque "ahora que es mayor ya tiene que tomar leche de vaca", que es un argumento absurdo a más no poder.

Foto | Xenophod en Flickr En Bebés y más | ¿Por qué no se debe dar leche de vaca a los bebés?, Que no, que la leche de vaca no produce mocos, Los lácteos en la alimentación infantil: la leche de vaca

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