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agua

El agua es un elemento imprescindible para el funcionamiento del organismo, que está formado en gran parte por este elemento. Si bien es importante a cualquier edad, para los niños en desarrollo es fundamental. Además, el volumen de agua corporal es mayor en los bebés y niños y va disminuyendo con la edad.

En un lactante el 70% del peso corporal de un lactante (hasta los 24 meses) es agua, mientras que en los adultos esa proporción es de un 50%. Al contener sus cuerpos una mayor proporción de agua necesitan tomar un 10-15% de su peso en agua cada día, cantidad que se completa con agua y otros alimentos que la contienen, desde la leche a las frutas…

Los niños necesitan mayor cantidad de agua que los adultos por la capacidad limitada de sus riñones para manejar la carga renal de solutos, su porcentaje más elevado de agua corporal y su área de superficie mayor por unidad de peso corporal.

Dentro de una alimentación saludable para los niños, el agua constituye una de las bebidas más adecuadas. Los bebés amamantados reciben la cantidad de agua necesaria a través de la leche materna, y los alimentados con leche de fórmula también.

Por lo tanto el momento de introducción del agua como bebida “independiente” vendrá después, cuando inician la alimentación complementaria a partir de los seis meses. Entonces es conveniente empezar a ofrecerles agua, junto a la leche si siguen tomando (no en lugar de la leche).

Es agua es la bebida perfecta que podemos ofrecer al niño entre las comidas, pues no se recomienda ofrecer bebidas edulcoradas o refrescos con burbujas, que hacen perder el apetito y contribuyen a la caries dental y a la obesidad. Durante las comidas, también es la mejor acompañante (aunque también son recomendables los zumos naturales recién elaborados, con mucho contenido en agua y vitaminas, no los zumos envasados y azucarados).

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¿Por qué necesitamos agua?

Necesitamos agua para no deshidratarnos. La deshidratación es la pérdida excesiva de líquidos del cuerpo. El cuerpo pierde agua continuamente, pero se trata de una pérdida asociada con varias funciones vitales. El aire que respiramos se satura con agua en los pulmones antes de ser expulsado. La digestión requiere una gran cantidad de líquido para el trabajo de las enzimas digestivas y para ayudar a la transferencia de sustancias desde los intestinos hacia el torrente sanguíneo.

La pérdida de líquidos también se produce por la transpiración, la necesidad de agua para eliminar por la orina los productos de desecho originados por la ingesta de proteínas…

El mantenimiento del agua en el cuerpo y el equilibrio mineral es esencial. A pesar de que la deshidratación severa es poco frecuente, la deshidratación leve es común en la vida cotidiana, por ejemplo en los niños que son más sensibles al calor (con las altas temperaturas hay que mantener a bebés y niños bien hidratados) o a las pérdidas de líquidos en diarreas y vómitos.

En cuanto la importancia del consumo de agua cuando hace calor, es importante recordar que el aumento de la temperatura corporal se regula mediante el sudor. Cuando los niños (y los adultos) sudan eliminan agua por los poros, por tanto es necesario reponer esa pérdida para evitar la deshidratación.

Los bebés pequeños aún no tienen el mecanismo de regulación térmica bien instaurado, la transpiración no es totalmente efectiva, por eso debemos amamantarlos más frecuentemente en verano. Ellos tampoco pueden expresarse pidiendo agua, por lo que lo harán a través e llanto, malestar… y más vale prevenir y ofrecerles leche a menudo.

Al beber agua, la concentración de minerales en sangre vuelve a la normalidad, nos rehidratamos y desaparece la sed. La cantidad de agua que necesitan los niños es muy fácil de calcular: la que ellos pidan o beban cuando les ofrecemos, siempre que el resto de alimentación sea equilibrada en cuanto a frutas, verduras y el resto de alientos que también aportan agua al organismo.

Las pirámides de alimentación sitúan al agua en la base, junto a las frutas y las verduras (tan ricas en agua) en las nuevas propuestas de pirámides.

Esto da fe de la importancia del agua en la alimentación infantil, y así entendemos, trasladándonos a otras realidades que a veces nos parecen demasiado lejanas, los esfuerzos que los organismos de salud y en favor de la infancia internacionales hacen para que los niños de los países en desarrollo también puedan acceder a un agua saludable.

Fotos | Flickr (Pink Sherbet Photography), lindseygee en Flickr-CC
En Bebés y más | La importancia del agua en la dieta infantil, Qué agua es mejor para los bebés y los niños (I), (II), (III) y (IV)

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