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Siguiendo con nuestro Especial de Alimentación Infantil hoy hablaremos del huevo, uno de los alimentos más comunes de la dieta humana.

El huevo empezó a considerarse un alimento importante durante la primera mitad del siglo XX, cuando se identificaron la mayoría de sus vitaminas y aminoácidos, llegando a clasificarse como alimento protector de salud.

Tipos de huevos

Los huevos pueden clasificarse, según su color, en blancos, amarillos o pardos. Esta característica depende únicamente de la raza de la gallina y no afecta en absoluto al valor nutritivo ni a la calidad del huevo.

También se clasifican, a nivel legal, según la características que tienen y por tanto según su calidad. En esta clasificación se denominan de categoría A, B o C:

  • Huevos de categoría A: Son huevos frescos que tienen una cáscara normal, intacta y completamente limpia. La yema es visible al trasluz y mantiene su posición central cuando giramos el huevo. Éstos son los de mejor calidad.
  • Huevos de categoría B: Estos huevos son los que han sido refrigerados y conservados. Se permite la presencia de hasta un 25% de manchas en su cáscara y también son de buena calidad.
  • Huevos de categoría C: Son huevos que tampoco son frescos y que no se comercializan para el uso directo, sino como materia prima en la industria alimentaria.

También se clasifican según su peso:

  • Super grandes o XL: Cuando pesan más de 75 g.
  • Grandes o L: Entre 65 y 75 g.
  • Medianos o M: Entre 55 y 65 g
  • Pequeños o S: Pesan como máximo 55 g.

Características nutricionales

El huevo es un alimento rico en proteínas que además son de un valor biológico muy alto, tanto que el huevo es considerado por muchos expertos en nutrición como el alimento de referencia cuando se habla de proteínas.
Esto es así porque contiene en una proporción óptima para los humanos los ocho aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita ingerir.

La clara del huevo está formada por agua (en un 86%) y por proteínas de alto valor biológico, mientras que la yema es rica en grasa saturada e insaturada, colesterol y otros componentes grasos. En la yema podemos encontrar también hierro, fósforo, zinc, selencio y sodio, además de vitaminas A y D.

En cuanto a su composición, hablando de 100 gramos de alimento, el huevo tiene un valor calórico de 149 kcal y contiene 12,5 gramos de proteínas y 11,1 de grasa. Aporta también 500 mg de colesterol, 2,2 mg de hierro, 1,5 mg de zinc y 140 mg de sodio.

El huevo en la alimentación infantil

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Durante la infancia los niños necesitan comer tanto proteínas, como hidratos de carbono y grasas. Es cierto que la grasa es uno de los elementos más perseguidos de cualquier alimento, abundando ahora la alimentación “0%” o “light” que tratan de presdincir de ella. Sin embargo, los niños necesitan comer grasas y por eso deben tomar leche entera, por ejemplo, y deben comer huevo si es posible.

Es un alimento fácil de masticar que al tener un altísimo valor nutritivo es de gran valor para los niños, ya que les ayuda a tener un correcto estado nutricional.

El potencial alergénico del huevo

El huevo es el alimento más alergénico en niños de 1 a 2 años. La albúmina del huevo es la proteína con mayor potencial alergénico y se encuentra en la clara. Sin embargo, hay niños que tanto pueden ser sensibles a la clara y a la yema como a uno sólo de dichos componentes.

El tratamiento en caso de alergia es la exclusión total del huevo en la dieta de los niños, vigilando con los derivados y con los productos que contienen huevo en sus ingredientes.

El pronóstico de una alergia de este tipo es bueno, pues la mayoría de los niños acaban tolerando el huevo cuando superan los 3-4 años.

Cómo conservarlos

A la hora de comprarlos debemos mirar la fecha de caducidad, que no estén rotos y que no haya restos de heces o plumas.

En el frigorífico pueden estar hasta 7-10 días y, pese a que las puertas llevan una bandeja para los huevos, lo preferible es dejarlos dentro del frigorífico, donde sufrirán menos cambios de temperatura. Sin embargo, absorben fácilmente olores, por lo que es conveniente separarlos de otros alimentos.

Es mejor que estén conservados con la punta hacia abajo, ya que de este modo la yema queda en el centro, lejos de la bolsa de aire que se sitúa en el extremo opuesto.

Hay gente que los lava antes de guardarlos en la nevera. Es preferible no hacerlo, ya que así se elimina la capa superficial que lo protege de la entrada de microorganismos, entre ellos la salmonella.

A partir de cuándo pueden empezar a comer huevo

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Como ya hemos comentado, es uno de los alimentos con más potencial alergénico. Por esta razón se recomienda empezar a ofrecerlo a partir de los 12 meses.

Hay pediatras y centros en los que se sugiere comenzar a ofrecer la yema antes del año. Realmente no hay demasiado problema, ya que el mayor riesgo lo origina la clara, que no debe administrarse antes de los 12 meses, ya no sólo por el riesgo de alergia, sino porque contiene un denominado factor antitrípsico que dificulta el proceso de digestión de las proteínas.

Hay autores que son contrarios a separar yema y huevo porque se ha observado que, cuando se hace dicha separación, parte de la clara acaba yéndose con la yema, sin embargo hay muchos niños que no presentan sintomatología cuando han probado la yema y sí cuando han empezado a comer la clara.

Como por separar yema y clara y darlo por separado no va a pasar nada, es preferible hacerlo de este modo, ofreciendo la yema, por ejemplo, cuando el bebé cumple doce meses y la clara una o dos semanas después cuando se constata que la yema es bien tolerada.

Cómo prepararlo

El huevo debe consumirse siempre cocido para evitar el riesgo de transmisión de enfermedades (básicamente la salmonella), evitando que quede crudo o semicrudo.

Son necesarios ocho minutos desde que el agua empieza a hervir para que el huevo quede bien cocido.

Una vez cocido, la yema puede mezclarse con algún puré, trocearla con carne, mezclarla con sopa, etc. En el momento en que el niño pueda comer tanto yema como huevo, pueden hacerse tortillas francesas, tortillas de patatas, huevos revueltos,...

En cuanto a la cantidad de huevos, se recomiendan dos a la semana, ya que la ESPGHAN recomendó no pasar de 300 mg al día de colesterol. La yema de un huevo de gallina tiene 270 mg. Si no pasamos de dos huevos a la semana, el aporte de colesterol (hay que contar con el resto de comidas) no pasará de esos 300 mg al día señalados.

Más información | Consumer
Fotos | Flickr – [puamelia], woodleywonderworks, D Sharon Pruitt
En Bebés y más | Alimentación complementaria: el huevo, Cura para la alergia al huevo y a la leche, Recomendaciones de vacunación para niños alérgicos al huevo

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