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Ha salido un interesante estudio centrado en el momento en que los niños empiezan a introducir alimentos sólidos en su dieta, el cual recomienda que la mejor forma de hacerlo es dejarlos que coman solos y que elijan los alimentos.

Durante los primeros seis meses el niño se alimenta exclusivamente de leche, ya sea materna o de fórmula, pero a partir de ese momento comienza la introducción de sólidos. Es un momento clave para el bebé, pues es su primer contacto con los alimentos y contribuirá a establecer su relación futura con la comida.

Según los autores del estudio, lo mejor es ofrecer a los bebés una selección variada de porciones pequeñas de alimentos sólidos y dejar que ellos elijan sus favoritos. Un método muy diferente a las clásicas papillas y purés que se les dan a los niños con cuchara durante los primeros meses e incluso durante años después de comenzar la alimentación complementaria.

Carlos González ya ha hablado en alguna ocasión sobre la alimentación libre de papillas y en el blog también hemos hablado de esta forma de alimentación conocida como “Baby-led Weaning”, entendido como un destete dirigido por el bebé, ofreciéndole una variedad de alimentos que ellos puedan coger con sus manos eligiendo cuánto y qué comer.

De esta forma, la transición resulta más natural, sin agobios para el bebé ni para los padres. La alimentación dirigida, con la combinación de alimentos que elegimos los padres, al ritmo que consideramos y en la cantidad que creemos que deben comer parece no ser la más adecuada. En cambio, de esta forma, el niño come lo que le gusta y lo que necesita. Sin darse cuenta, el bebé empieza a decidir, está siendo partícipe de su propia alimentación. Y muy importante, autoregulando lo que come.

Esto es muy importante, además, de cara al futuro. Según los investigadores de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, esta libertad de elección, no sólo tendrá un impacto positivo en la formación de hábitos sanos de nutrición, sino además protegerá al niño de una futura obesidad o sobrepeso.

Se analizaron los casos de 155 niños de entre 20 meses y 6,5 años. A 92 se les permitió alimentarse solos (con las manos) con bocadillos de alimentos variados y 63 fueron alimentados por sus padres con papillas a cucharadas.

Según los resultados, los niños que se alimentaron solos solían comer más carbohidratos que los niños alimentados con papillas. Los carbohidratos eran los alimentos favoritos de estos niños.
Sin embargo, entre los niños alimentados con papillas, los alimentos favoritos eran los dulces.

Se observó esta preferencia a pesar del hecho de que junto con los alimentos dulces, los niños alimentados con papillas recibieron más a menudo carbohidratos, frutas y vegetales, proteínas y alimentos integrales que los niños que se alimentaron con bocadillos.

Al final del estudio se encontró que más niños alimentados con papillas tenían sobrepeso o eran obesos, comparados con los niños que comían bocadillos solos.

Como conclusión, las más elocuentes son las palabras de los autores del estudio:

“Nuestros resultados sugieren que los infantes que se destetan con un enfoque de alimentarse solos con sus propias elecciones aprenden a regular su consumo de alimentos en una forma que conduce a un menor IMC (índice de masa corporal) y a una preferencia por los alimentos sanos, como carbohidratos.”

Vía | BBC
Foto | Dylan Parker en Flickr
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